
El director de la empresa agrícola, Juan Foderé, destacó el buen desarrollo de los cultivos de invierno pese al exceso de humedad, y adelantó que este año la mitad de la canola se exportará por vía marítima a Chile, una novedad frente a los envíos tradicionales a Europa.
El director de Fadisol, Juan Foderé, contó a Informe Tardáguila que la zafra de verano todavía no terminó del todo —resta algo de cosecha de maíz tardío— mientras ya avanza el trabajo sobre los cultivos de invierno. Sobre la reciente encuesta de área de la DIEA, dijo no haberse sorprendido, salvo por la caída registrada en cebada: "Habrá que ver cómo lo ven las malterías", señaló, y consideró positivo que el país sostenga un área tan importante de brásicas.
Según la DIEA, el mayor bloque de superficie corresponde nuevamente a las oleaginosas de invierno. La intención de siembra para colza y carinata fue estimada en 343.153 hectáreas, mientras que el trigo alcanzaría 268.540 hectáreas y la cebada cervecera 184.898 hectáreas.
En canola, Foderé destacó que la empresa viene creciendo año a año en volumen y que este año hará por primera vez una exportación vía marítima con destino a Chile, además de los envíos habituales a Europa. El reparto pasará de 60% Europa y 40% Chile el año pasado a un 50-50 en esta zafra, con un volumen de unas 25 mil toneladas para cada destino.
"No venimos afirmando lo que fue desde el inicio un trabajo bastante bien hecho", dijo, y proyectó que para 2028 el volumen que manejan hoy se duplique. Fadisol cuenta con un plan comercial y un acuerdo con la firma chilena Agrotop para la venta de canola para la industria del salmón.
Sobre los precios, indicó que hay más volumen fijado que en años anteriores, con el último cierre sobre un eje de US$/t 558 para el productor. "Estamos hablando de 500 kilos, 600 kilos por hectárea porque hay mucho camino por recorrer y tenemos un clima complejo. Pero creo que se ha fijado bastante a nivel país", consideró.
Falta de piso complica aplicaciones
En cuanto al estado de los cultivos, Foderé calificó el año como muy bueno para canola: aunque la falta de piso complicó algunas aplicaciones de nitrógeno, el desarrollo fue "espectacular", con un adelanto que podría anticipar el comienzo de cosecha respecto de un año normal.
El trigo y la cebada, en cambio, vienen algo más atrasados, con la fertilización nitrogenada también resentida por la humedad.
De cara al verano, Foderé señaló que las decisiones sobre maíz ya están en marcha, con el año Niño como principal incentivo para el crecimiento del área, tanto de primera como de segunda sobre rastrojo. Remarcó el rol creciente del cultivo para la industria de los feedlots y la aspiración de que el país deje de ser importador y se consolide como exportador de maíz.
Sobre la soja, descartó una caída de área: lo que retrocedió fue el área de cultivos de invierno como trigo y cebada, aunque el crecimiento neto del invierno seguiría siendo positivo, con el área total rondando las 800 mil hectáreas a nivel país, producto del fuerte empuje de las brásicas.

