Suscribete a nuestro Newsletter
Fernando Lugea durante su gira por China.

Por Fernando Lugea, presidente de la SPLF

Con mucho pesar, comprobé que la lechería uruguaya no tiene promoción ni difusión en el exterior. Es claro que la responsabilidad es compartida, pero creo que cuanto más cercanos a la lechería estamos, más responsables somos.

Considerando la invitación realizada por el propio Presidente de la República, profesor Yamandú Orsi, en ocasión de la reunión realizada con las gremiales lecheras el pasado 11 de diciembre, ratificada en posterior comunicación con el subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, ingeniero Matías Carámbula, nuestra gremial, la Sociedad de Productores de Leche de Florida, en un hecho sin precedentes, resolvió formar parte de la delegación oficial en esta misión a la República Popular China.  

Luego de su análisis en directiva, en reciprocidad con la deferencia de la invitación recibida, el propio hecho de poder participar nuestra gremial en primera persona de tal acontecimiento, y la crucial necesidad de nuestro sector de poder negociar un ingreso de lácteos libre de arancel en el principal socio comercial del Uruguay, fueron argumentos de peso para tan histórica decisión.

Un largo viaje que, entre dos vuelos, sumaron 24 a 25 horas. Y de buenas a primeras nos encontramos en la enorme ciudad de Beijing, con más de 20 millones de habitantes, de clásica arquitectura, con sus típicas construcciones chinas y que, a pesar de su inmensidad, se movía de forma sincronizada, con “frenético orden”, gente con su cultura y filosofía disciplinada y trabajadora, valorando lo que tienen y trabajando para mejorar lo que necesitan (ejemplo: medio ambiente).

En esa ciudad, del 1º al 4 de febrero formamos parte de las actividades que comprendían a toda la delegación en su conjunto: algunas charlas, un seminario, la visita a la Muralla China, ocasión en la que pudimos saludar al presidente Orsi, y este retribuyó nuestro saludo con su agradecimiento de que estuviéramos acompañando la misión.

No tuvimos la oportunidad, por ejemplo, de integrar el reducido grupo oficial que compartió la recepción y el almuerzo ofrecido por el presidente Xi Jinping el día 4 de febrero.

Vía tren bala nos desplazamos, junto a toda la delegación, de Beijing a Shanghái, otra de las lindas sensaciones que pudimos experimentar. Luego del traslado al hotel, registrar el ingreso y, muy tarde ya en la cama, recibimos el mensaje del señor Pablo Porro (colaborador del embajador en China, Aníbal Cabral), comunicándonos la invitación del propio presidente Orsi a formar parte, desde el día 5 de febrero en Shanghái, de ese núcleo más reducido, cercano a las autoridades de gobierno, para participar de la visita oficial al puerto de Shanghái (entre los diez puertos de mayor actividad del mundo, con 55 millones de contenedores movidos anualmente y más de 100 rutas comerciales). Y además, también la invitación a un almuerzo organizado por la Unión de Exportadores del Uruguay.

Por supuesto que esa noche, después de ese mensaje, nos entregamos al descanso con una muy grata sensación, porque lo valoramos como un reconocimiento a la Sociedad de Productores de Leche de Florida y a la lechería nacional toda.

Shanghái, otra inmensa ciudad, más moderna y cosmopolita que Beijing, con 25 millones de habitantes, con sus rascacielos, fascinantes luminarias y calles repletas de turistas.

China se rige bajo un “socialismo capitalista” y economía de mercado.

Es una potencia porque tiene un rumbo claro, con objetivos precisos que se establecen y cumplen en un tiempo determinado, sin conflictos ni permanentes reivindicaciones, nunca anteponiendo derechos a obligaciones. Creo que su éxito se basa en estas premisas, en las que el pueblo chino está convencido y en que hay una voz de mando creíble, fuerte y clara.

Otra de las cosas que pude comprobar, y con mucho dolor, es el hecho de que nuestra lechería no tiene promoción ni difusión en el exterior. La lechería uruguaya no se hace conocer al mundo.

Me costaría mucho creer que en otras misiones o visitas similares se haya actuado diferente, cuando esta era, como dijimos, de vital importancia para los lácteos.

Lo considero una falta grave, una enorme deuda, casi una traición al tambero, a esa invaluable gente que hace a los tambos y a la lechería del Uruguay toda. Es no reconocer su trabajo, su esfuerzo, su dedicación, la experiencia acumulada por generaciones de familias enteras. Es no reconocer las condiciones naturales que brinda nuestro país y el potencial enorme que aún tenemos.

No mostrar nuestra lechería al mundo hace que perdamos ventas, que no captemos inversión, que no accedamos a tecnologías y quién sabe qué otros perjuicios. 

En contraste, pude comprobar en China el trabajo en la difusión, la promoción de nuestras carnes y la marca Uruguay Natural, que eriza la piel. Un verdadero orgullo y ejemplo.

No responsabilizo a nadie en particular por esto. Es claro que la responsabilidad es compartida, pero creo que cuanto más cercanos a la lechería estamos, más responsables somos.

Estará en mí la capacidad de poder transmitir y crear conciencia, primero en mis colegas tamberos, luego en gremiales lecheras y por último en autoridades de gobierno, de lo injusta y dañina de esta negligencia.

Suscribete a nuestro Newsletter

Tardáguila Agromercados - Powered By InfinitWorks.