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Foto: Rurales El País
La pista del Corriedale, como es tradicional, dejó cuatro grandes campeonatos. Entre los Pedigree, la cabaña Don Alfredo, de la familia Tedesco, confirmó su tercer Gran Campeonato consecutivo en machos. La jura, a cargo del brasileño Joao Antonio Tramunt Fittipaldi y de Mariano Rodríguez, premió una fila sostenida por el equilibrio entre carne, lana, finura y datos objetivos.

El carnero que volvió a colocar a Don Alfredo en lo más alto fue definido por Ignacio Tedesco como uno de los ejemplares más completos producidos por la cabaña, con virtudes carniceras, finura, calidad de vellón y respaldo de evaluación genética. "Es el tercer año consecutivo que tenemos el Gran Campeón PI y eso emociona mucho", reconoció tras el fallo. El animal es hijo de una oveja que fue Reservada Gran Campeona y de un padre de cabaña El Coraje, destacado por sus datos productivos.

Gran Campeona

Vicente Payssé, de apenas 10 años, fue el encargado de presentar a la hembra de La Carolina que se consagró Gran Campeona. Con la naturalidad de su edad, contó que participó activamente de la preparación junto a su padre. ¿La fórmula? "Ración, alfalfa y cariño", resumió. La hembra es hija de un carnero con evaluación genética y pertenece a una línea que ya dio otros grandes campeones para la cabaña.

Taita Porã y Don Miguel

Entre los machos Puro de Origen hubo un festejo especialmente significativo. Rafael Elhordoy celebró el primer Gran Campeonato de machos de Taita Porã y Don Miguel en el Prado, tras varios años de quedar cerca. El carnero llegó a la pista con 154 kilos y 28 micras. "Es muy carnicero, muy lanudo, de muy pesado vellón, lo cual confirman sus datos de EPD. Está muy bien de finura para el volumen que tiene", explicó. También allí aparece genética de El Coraje: el ganador es hijo de un carnero de esa cabaña, prestado a Elhordoy, que había sido Reservado Gran Campeón en el Prado.

Una borrega de 22 micras

La Gran Campeona PO fue expuesta por La Lucha, de la familia Echeverría, con una borrega que sintetizó la búsqueda del establecimiento: conformación, buenos datos productivos y el menor micronaje de la raza en la jornada, en el entorno de las 22 micras. "Estamos muy conformes con la línea que estamos buscando", afirmó Echeverría. La genética paterna proviene de un carnero adquirido a Mario Dighiero, de El Coraje, que viene transmitiendo esas características a su descendencia.

Los jurados resaltaron el equilibrio de la campeona —conformación, cantidad de lana, finura y desplazamiento— y valoraron el mérito de presentar animales paridos y en producción. Al cerrar la jura, Fittipaldi y Rodríguez ponderaron en los machos una fila de ejemplares balanceados, largos, anchos, con pureza racial y buenos datos; y en las hembras, la combinación entre funcionalidad, calidad de vellón, finura y aptitud materna. Una búsqueda que, explicaron, apunta al Corriedale que hoy demanda la producción: animales capaces de combinar carne y lana, respaldados por información objetiva, sin perder funcionalidad ni las características propias de la raza.

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