El área sembrada con sorgo en Brasil viene creciendo a ritmo sostenido y se encamina a una nueva expansión en la zafra 2025/26, impulsada principalmente por la demanda de la industria de etanol a base de cereales.
Según datos de la Conab, la superficie cultivada alcanzaría 1,796 millones de hectáreas en el próximo ciclo, un aumento de 10% interanual, luego de haber crecido 12% en la campaña 2024/25. En apenas dos zafras, el área acumulada se habrá expandido en más de 300 mil hectáreas, informa el periódico Valor Economico.
La situación contrasta con la uruguaya, donde el área destinada a sorgo para grano no logra salir de las alrededor de 20 mil hectáreas en lo que va de esta década, justamente por las dificultades para la colocación del producto.
El principal motor de la expansión del cereal en Brasil es la instalación de nuevas plantas de etanol que incorporan al sorgo como insumo complementario del maíz. La llegada de Inpasa al oeste de Bahía, con una planta en Luís Eduardo Magalhães, está estimulando fuertemente la siembra en la región de Matopiba, al ofrecer contratos con demanda asegurada para el grano. A esto se suma un proyecto industrial de la cooperativa Pindorama en Alagoas, también orientado a biocombustibles.
La expansión es generalizada, aunque más intensa en el Centro-Oeste, donde se concentra la mayor parte de las plantas de etanol de maíz y donde el área de sorgo crecería unas 118 mil hectáreas en dos años. Le siguen el Sudeste, con un aumento estimado de 108 mil hectáreas, y el Nordeste, con unas 69 mil hectáreas adicionales.
Desde el punto de vista agronómico e industrial, el sorgo presenta ventajas relevantes: mayor tolerancia al estrés hídrico que el maíz y rendimientos similares en la producción de etanol y DDG. De acuerdo con Embrapa, su principal limitante ha sido históricamente la falta de compradores, una restricción que comienza a superarse con la expansión del etanol cerealero.
