El relevamiento de abril de Sofoval muestra costos elevados y rindes de equilibrio exigentes en trigo y cebada, mientras la colza aparece como la opción más rentable. Los números confirman un escenario donde la ubicación y la eficiencia productiva serán determinantes para cerrar márgenes positivos.
Como es habitual en la previa de la siembra de invierno, la Sociedad de Fomento de Colonia Valdense (Sofoval) difundió su primera presupuestación de costos y márgenes para cebada, trigo y colza, sin considerar la renta de la tierra.
El trabajo pone sobre la mesa los “grandes números” de cada cultivo y deja una señal clara: con los valores actuales, los márgenes siguen siendo ajustados y los rindes de equilibrio se ubican en niveles exigentes.
Colza lidera en margen con menores exigencias productivas
Dentro del paquete de invierno, la colza aparece como la alternativa más sólida desde el punto de vista económico. Con un costo total estimado de US$/ha 853, un precio de referencia de US$/t 505 y un rendimiento proyectado de kg/ha 2.000, el cultivo arroja un producto bruto de US$/ha 1.010 y un margen neto de US$/ha 157.
Además, el rinde de equilibrio se ubica en kg/ha 1.700, sensiblemente por debajo del resto de los cultivos, lo que le da mayor margen de seguridad frente a desvíos productivos.
Cebada con números finos y dependencia de la calidad
En cebada, el escenario es más ajustado. El costo total se estima en US$/ha 958, con un precio de referencia de US$/t 233 y un rinde esperado de kg/ha 4.500.
En estas condiciones, el producto bruto se ubica en US$/ha 1.049, dejando un margen neto de US$/ha 90, mientras que el rinde de equilibrio alcanza los kg/ha 4.100.
Se trata de un cultivo con márgenes positivos, pero estrechos, donde la calidad comercial y los niveles de rechazo pueden hacer la diferencia en el resultado final.
Trigo, el más comprometido en el esquema actual
El trigo aparece como el cultivo más exigente en términos de productividad para alcanzar el equilibrio. Con un costo total de US$/ha 940, un precio estimado de US$/t 220 y un rinde proyectado de kg/ha 4.500, el margen neto apenas llega a US$/ha 50.
El rinde de equilibrio se ubica en torno a kg/ha 4.300, lo que deja poco margen ante eventuales caídas productivas o variaciones de precio.
El relevamiento refleja un nivel de costos elevado, con fuerte incidencia de fertilizantes, labores y gastos post cosecha.
En este contexto, la elección del cultivo y la ubicación logística —cercanía a puertos o plantas— vuelven a ser factores clave para definir la estrategia de siembra.
Con números ajustados en la mayoría de los casos, la campaña de invierno 2026 se perfila como un ejercicio de alta precisión, donde la gestión agronómica y comercial será determinante para sostener la rentabilidad tras un duro golpe para muchos agricultores en la última zafra de verano por menores rindes de soja y maíz.
