El head de Originación de Cereales y Oleaginosas de LDC Uruguay señaló que las recorridas realizadas por el equipo comercial comenzaron a mostrar chacras afectadas por los excesos hídricos, principalmente en la zona centro.
Los cultivos de invierno llegan al cierre de agosto con una situación dispar según zonas y cultivos. Mario Sampaolesi, head de Originación de Cereales y Oleaginosas de LDC Uruguay, dijo a Informe Tardáguila que las recorridas realizadas por el equipo comercial de la compañía muestran un panorama favorable para trigo y cebada, mientras que en colza comienzan a aparecer señales que justifican una mayor cautela.
Las precipitaciones fueron más importantes hacia el norte y noreste y disminuyeron hacia el litoral, centro y sur del área agrícola. En ese escenario, Sampaolesi consideró que trigo y cebada todavía tienen “un partido como para jugar” y que, más allá de los pronósticos asociados a un evento El Niño intenso, actualmente no existen elementos concretos que permitan anticipar problemas importantes en esos cultivos.
“El trigo todavía no se ve, no hay nada que preocupe más allá de los pronósticos”, afirmó.
Colza con chacras que ya perdieron potencial
La situación es más heterogénea en colza, cultivo que lideró la siembra de invierno. Las recorridas de LDC detectaron principalmente en la zona centro chacras con problemas de desarrollo, plantas desuniformes y sectores afectados por los excesos de agua.
Sampaolesi recorrió esta semana el eje entre Trinidad y Dolores y observó desde cultivos en muy buen estado hasta campos “bastante rayados”.
A su juicio, en algunas de esas chacras el daño ya obliga a comenzar a contemplar una pérdida de potencial.
“De a poquito vamos a empezar a tener que poner una merma en el rinde, porque esas chacras ya no tienen lugar a recuperación”, explicó.
LDC todavía no cuenta con una evaluación de todo el país que permita cuantificar el impacto, aunque Sampaolesi señaló que podrían comenzar a realizarse ajustes graduales sobre las estimaciones de producción, del orden de 20 mil a 30 mil toneladas, a medida que avance el relevamiento.
“Le ponemos una connotación de una luz amarilla”, resumió sobre la colza. Aclaró que la situación no es generalizada y que también existen cultivos buenos y muy buenos, por lo que todavía resulta difícil ponderar qué proporción del área presenta problemas.
Una ventana favorable para los próximos días
Sampaolesi destacó como una señal positiva la perspectiva de entre 12 y 15 días de mayor estabilidad climática y el retorno de jornadas con sol, después de varias semanas caracterizadas por una baja disponibilidad de radiación. Ambas condiciones serán importantes para la evolución de los cultivos durante una etapa clave de su desarrollo.
Más allá de los problemas puntuales, el ejecutivo destacó las perspectivas que ofrece la colza dentro de la rotación agrícola y consideró deseable que el cultivo consolide el área alcanzada. Señaló que sus márgenes siguen siendo competitivos frente al trigo y que una continuidad de buenos precios podría contribuir a sostener su participación en las próximas zafras.




