El presidente del Inale, Ricardo de Izaguirre, destacó el potencial que ofrecen Vietnam e Indonesia para la lechería uruguaya. El desafío pasa por mejorar las condiciones de acceso para competir con proveedores como Nueva Zelanda y Australia.
La reciente misión oficial de Uruguay por Vietnam e Indonesia dejó señales alentadoras para la cadena láctea, en dos mercados que combinan una población de gran escala, bajo consumo relativo de leche y políticas orientadas a mejorar la alimentación.
El presidente del Instituto Nacional de la Leche (Inale), Ricardo de Izaguirre, integró la delegación y destacó a Informe Tardáguila la intensidad de las reuniones mantenidas con autoridades de primer nivel.
La agenda oficial tuvo como uno de sus principales objetivos avanzar en la apertura para la carne uruguaya, pero también hubo espacio para presentar las características y posibilidades de la producción láctea. En Vietnam, por ejemplo, las autoridades uruguayas identificaron interés por productos lácteos de mayor valor agregado, más allá de la leche en polvo.
De Izaguirre destacó que Uruguay tiene como carta de presentación la calidad de sus productos y una producción desarrollada en una zona templada, una condición que comparte con países que tienen una fuerte presencia internacional, como Nueva Zelanda.
Indonesia y una demanda que puede crecer
Uno de los focos estuvo puesto en Indonesia, un país con casi 300 millones de habitantes y que está desarrollando ambiciosos programas de alimentación. De Izaguirre mencionó particularmente un programa que comprende a unos 62 millones de niños y que abre perspectivas para un crecimiento de la demanda de alimentos, entre ellos los lácteos.
Uruguay ya cuenta con plantas habilitadas para exportar productos lácteos a ese destino. El problema, explicó, pasa por las condiciones de competencia. Conaprole ya realizó algunos embarques de prueba de leche en polvo, pero otras licitaciones no pudieron concretarse debido a la diferencia arancelaria frente a competidores como Nueva Zelanda y Australia.
"Se perdieron por precisamente ese 5% de arancel que nos está limitando un poco la competencia", explicó De Izaguirre. Por ese motivo, durante la misión Cancillería trabajó especialmente sobre las condiciones de acceso y la posibilidad de reducir esa desventaja.
El presidente del Inale consideró que existe espacio para que Uruguay gane participación si el consumo continúa creciendo. "En la medida que ellos aumenten el consumo, Nueva Zelanda, que hoy es uno de los proveedores, no va a tener la posibilidad de abastecer todo y nosotros queremos estar ahí, en esa línea", afirmó.
El Transpacífico como herramienta
En ese escenario, el proceso de ingreso de Uruguay al Acuerdo Transpacífico (CPTPP) adquiere especial importancia para la cadena láctea. La posibilidad de competir bajo condiciones similares a las que tienen otros proveedores permitiría mejorar la posición uruguaya no solo en estos destinos, sino también en otros mercados relevantes de Asia.
La misión también permitió evaluar las perspectivas de Vietnam, otro mercado en el que Uruguay identifica posibilidades de crecimiento. Según explicó De Izaguirre, la mejora del poder adquisitivo y el aumento del consumo forman parte de los elementos que justifican una estrategia de mayor presencia comercial en esa región.
"Brasil viene aumentando fuerte su producción y nosotros tenemos que abordar otros mercados mundialmente. Creemos que esta es una de las zonas que hay que trabajar", sostuvo.
Para De Izaguirre, la gira permitió avanzar en ese posicionamiento institucional, aunque ahora también será necesaria la tarea comercial de las empresas. La combinación de poblaciones numerosas, consumos todavía relativamente bajos y políticas destinadas a mejorar la alimentación convierte al sudeste asiático en una región a seguir de cerca para una lechería uruguaya estructuralmente dependiente de la exportación.
El presupuesto del Inale
De Izaguirre también se refirió a la situación presupuestal del Instituto luego de que la Cámara de Diputados no aprobara los recursos en los términos esperados. Reconoció que la decisión lo sorprendió porque, previamente, existía un entendimiento entre técnicos vinculados a distintos partidos sobre la necesidad de asegurar un presupuesto genuino para el organismo.
A partir de esa votación inició contactos con referentes técnicos con los que el sector había trabajado antes de las elecciones.
"Tenemos coincidencias totales con respecto a las necesidades del Instituto de tener un presupuesto genuino", señaló.
La expectativa está puesta ahora en que la situación pueda revertirse durante el tratamiento parlamentario en el Senado.
En paralelo, el Inale continúa trabajando sobre otros asuntos de la agenda sectorial. Entre ellos, De Izaguirre mencionó la próxima fase vinculada al desarrollo de la quesería, con la intención de ampliar la participación a todos los departamentos y avanzar en el trabajo realizado en torno al sello para estos productos.


