
La campaña de cultivos de verano 2025/26 comenzó con una sólida implantación de maíces tempranos, aunque con condiciones climáticas que han enlentecido otras siembras.
Según Raúl Urrestarazu, gerente de ventas de PGG Wrightson Sudamérica, “se implantó muy bien el maíz de primera, pero no fue tan así en girasol y sorgo, por los fríos tardíos y camas de siembra complejas”.
En este arranque, la empresa observó una demanda muy dinámica para maíz y también para sorgo Sudán y sorgos forrajeros, impulsados por la lechería y ganadería. “Ahora esperamos un nuevo empuje de siembra de sorgo desde diciembre”, comentó Urrestarazu en diálogo con La Lechera.
En cuanto a la soja, el movimiento es más lento. “Es una zafra donde seguramente el área se va a sembrar, pero con mucho menor uso de semilla etiquetada y más de productores”, advirtió.
Para esta zafra de verano, PGG Wrightson viene trabajando con materiales consolidados, como el sorgo forrajero ACA 627, “uno de los más sembrados del país”, y destacó el avance del nuevo sorgo granífero ACA 555.
Este híbrido, que ya tuvo presencia en la zafra anterior, se caracteriza por su ciclo más corto, tolerancia al pulgón y rusticidad. “Va a ser un material muy demandado en las próximas campañas”, señaló.
Una base estructural para el maíz
Sobre la evolución del maíz, Urrestarazu remarcó que ya existe un “área estructural” que se consolidó en los últimos años, apalancada en el crecimiento de la demanda desde la lechería, el sector avícola y los corrales de engorde.
Este año se notó un avance mayor al del ciclo anterior, aunque las decisiones finales de siembra de segunda podrían inclinarse hacia la soja.
“El precio del maíz no es tan promisorio si se confirma una gran área en la región. En cambio, la soja hoy tiene una flechita para arriba, y eso puede pesar”, dijo.

