Desde París
Jean-Gabriel Mollard, director de eventos de SIAL París, recomendó a los productores e industriales sudamericanos adaptar su oferta a los hábitos de consumo de cada país europeo. En entrevista con Informe Tardáguila y Oriental Agropecuaria, advirtió que la trazabilidad es fundamental, pero que el sabor y el precio siguen siendo decisivos para conquistar al consumidor.
Europa representa una oportunidad comercial para los productores de alimentos de Uruguay y el resto de Sudamérica, pero acceder a ese mercado exige bastante más que ofrecer un producto de calidad. Conocer los hábitos de consumo de cada país, adaptar las presentaciones y mantener precios competitivos son algunos de los desafíos que identificó Jean-Gabriel Mollard, director de eventos de SIAL París, durante una entrevista con Informe Tardáguila y Oriental Agropecuaria.
Al cierre de la edición 2026 de la feria, Mollard dejó un mensaje concreto para los exportadores de la región: no considerar a Europa como un mercado homogéneo.
“Mi consejo para los productores sudamericanos sería prestar atención a dos cosas. Primero, los mercados europeos y sus hábitos de consumo son muy diferentes”, afirmó.
El ejecutivo puso como ejemplo las diferencias entre España y Noruega, donde las preferencias pueden variar tanto en los tamaños de las porciones como en las recetas y los ingredientes.
Por eso, apuntó que las empresas deberían identificar los destinos específicos a los que quieren llegar y evaluar posibles ajustes en sus productos antes de desarrollar una estrategia comercial.
El sabor sigue mandando
Consultado sobre la importancia de la trazabilidad, Mollard reconoció que se trata de un atributo fundamental para garantizar que los productos importados cumplan con los estándares europeos de control y calidad.
Sin embargo, hizo una distinción entre las exigencias institucionales y los factores que determinan la decisión de compra de los consumidores.
“Para el consumidor, lo que importa es el sabor, el sabor y el sabor”, enfatizó.
A su juicio, aunque las tendencias actuales ponen cada vez más atención en la salud, el bienestar y las propiedades funcionales de los alimentos, el placer de comer continúa siendo una prioridad.
“Lo que hemos visto en nuestros estudios es que el placer siempre es más importante”, sostuvo.
A esa combinación de sabor y calidad se suma una tercera variable: el precio. Mollard recordó que Europa mantiene un elevado poder adquisitivo, pero la inflación y las tensiones económicas han aumentado la sensibilidad de los consumidores.
“Es importante trabajar en la calidad, pero sin aumentar demasiado el precio, porque sigue siendo uno de los principales factores de decisión”, advirtió.
Nuevos hábitos de consumo
Entre las transformaciones que observa la industria alimentaria, el director de SIAL identificó una demanda creciente de productos vinculados con el bienestar y la salud, aunque sin renunciar al sabor.
También mencionó la personalización de la alimentación, con consumidores interesados en productos que contribuyan al descanso, la digestión, la energía o la concentración.
Otro cambio relevante es el crecimiento de los snacks y las bebidas saludables, impulsado por personas que buscan opciones prácticas y adaptadas a sus rutinas.
Mollard observó, además, un aumento de la oferta de alimentos enriquecidos con fibra, prebióticos y probióticos. Consideró que algunos productos con alto contenido de proteínas podrían perder protagonismo después de varios años de fuerte expansión comercial.
En el negocio cárnico, destacó el avance del flexitarianismo, una tendencia que también está modificando la oferta de las propias industrias frigoríficas.
“Los productores de carne empezaron a ampliar sus líneas con productos que mezclan carne y vegetales, cereales o legumbres”, comentó.
Según explicó, muchos consumidores no buscan eliminar la carne de su dieta, sino alcanzar un mayor equilibrio entre diferentes alimentos. Esa preferencia está dando lugar a nuevas propuestas que combinan proteínas animales y vegetales.
Una feria sin fronteras
Mollard realizó un balance positivo de SIAL París 2026, que definió como la edición más grande organizada hasta el momento.
La feria reunió a expositores de 130 países, visitantes de 180 mercados y alrededor de 300 mil profesionales, en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales y geopolíticas.
El director consideró que ese escenario, lejos de reducir el interés por las ferias internacionales, aumenta la necesidad de contar con espacios de encuentro entre empresas.
“Cuantas más tensiones hay, mayor es la necesidad de encontrar lugares donde hacer negocios. Este es un lugar sin política”, valoró.
Además de su dimensión comercial, destacó el papel de SIAL como plataforma para identificar tendencias e innovaciones que pueden transformar la industria alimentaria.
Entre las novedades de esta edición mencionó espacios dedicados a la comida callejera, la panadería y la sostenibilidad, esta última abordada no solamente desde las exigencias regulatorias, sino también desde las oportunidades que ofrece a las empresas.
Para los productores uruguayos que buscan ampliar su presencia en Europa, su recomendación final fue combinar conocimiento del consumidor, adaptación de la oferta y competitividad comercial.
“Sabor, calidad y precio”, resumió Mollard, son las tres variables que deben orientar esa estrategia.


