Tras conocerse del dato de inflación de 2025 (3,65%) y una depreciación del tipo de cambio punta a punta del 11,4% el año pasado, los costos internos en dólares aumentaron 15% en Uruguay.

El comportamiento del año pasado fue bien distinto a lo ocurrido en 2024, cuando el dólar avanzó 12,9% punta a punta, mientras que la inflación fue del 5,5%. Ese año se dio un abaratamiento en dólares del 7%. En diciembre de 2024 el dólar había cerrado a $ 44,06 en el interbancario.

Un año más tarde el dólar bajó a $ 39,04, mientras que este lunes 5 de enero cerró a $ 38,93. 

Aun descontando la inflación de Estados Unidos (2,7% anual a noviembre), Uruguay sufrió una notoria pérdida de competitividad real el pasado año, una variable que viene ha generado seria preocupación en la producción agropecuaria e industrias exportadoras, en particular aquellas que están atravesando por un ciclo adverso en precios (lácteos, arroz, granos, celulosa, madera, entre otros). Las pocas excepciones son la carne vacuna y ovina. 

La apreciación de la moneda local versus el dólar no solo le aconteció a Uruguay, otros competidores o socios atravesaron un proceso similar, aunque en algunos casos como Nueva Zelanda (-2,5%) o Australia (-7%) fue sensiblemente inferior. 

Un dato de inflación histórico

La inflación en Uruguay fue de 3,65% en todo 2025, cerrando el año por debajo de la meta oficial de 4,5% fijada por las autoridades económicas. Se trata del menor registro anual desde 2001 y del mes número 31 consecutivo dentro del rango de tolerancia de entre 3% y 6%.

En diciembre, el Índice de Precios del Consumo (IPC) registró una variación negativa de -0,1%, según los datos publicados este lunes por el Instituto Nacional de Estadística, resultado inferior a las expectativas de los analistas privados, que preveían un aumento de 0,1% en mediana, de acuerdo con la encuesta del Banco Central del Uruguay.

La inflación subyacente —que excluye frutas, verduras y combustibles— fue de 0,04% en el mes y se ubicó en 3,89% interanual, confirmando un escenario de presiones inflacionarias acotadas.

En este contexto, el BCU resolvió recientemente recortar la tasa de interés de referencia en 50 puntos básicos, de 8% a 7,5%, decisión adoptada por unanimidad.

El ajuste se dio en un escenario de inflación por debajo de la meta, expectativas a la baja y un crecimiento económico más débil de lo previsto.

Con el dólar deprimido, el BCU bajó la tasa a 7,5% y proyectó nuevos recortes

“El cumplimiento de la meta de inflación es un desafío creciente, pero por primera vez con riesgo de sobrecumplirla o errarle por abajo”, señaló días atrás el presidente del BCU, Guillermo Tolosa, al referirse a este nuevo escenario para la política monetaria uruguaya.

El Central dejó además abierta la puerta a una política monetaria más expansiva en 2026, lo que implicaría ubicar la tasa de interés por debajo del nivel neutral, siempre que la inflación y sus determinantes mantengan la trayectoria prevista en los próximos meses.

Según el relevamiento del BCU, los analistas privados esperan una inflación de 4,52% para el cierre de 2026 y de 4,63% a un horizonte de 24 meses.

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