
El sector productivo enfrenta una carga financiera que surge de la divergencia entre los precios internos de los combustibles y las referencias internacionales, según el comunicado emitido por la Federación Rural.
Al cierre de febrero de 2026, el gasoil 50S se comercializa a $ 48,9 por litro, un valor que dista sensiblemente de los $ 41,4 por litro que debería costar si se hubiera ajustado estrictamente según el Precio de Paridad de Importación (PPI).
Esta diferencia, acumulada durante los últimos doce meses, sumada a las transferencias obligatorias, representa un sobrecosto total de US$ 185 millones para la economía nacional.
Este monto se desglosa en dos componentes principales que afectan la estructura de costos de las empresas. Por un lado, el aporte de $ 3 por litro destinado al fideicomiso del transporte urbano supuso una transferencia anual superior a los US$ 83 millones, calculada sobre un consumo total de 1.108 millones de litros. Por otro lado, la diferencia entre el precio decretado por el Poder Ejecutivo y el índice calculado por la URSEA generó un sobrecosto adicional de US$ 102 millones, una cifra que se triplicó en comparación con los US$ 30 millones registrados en el período previo de enero 2023 a febrero 2025.
El análisis de la evolución de precios muestra una asimetría profunda en la respuesta del mercado interno frente a las tendencias globales. Mientras que el PPI registró una caída acumulada del 18,6% entre marzo de 2025 y febrero de 2026, el precio al público del gasoil apenas disminuyó un 4%.
La situación se agrava al analizar los costos en moneda extranjera. A pesar de las leves reducciones nominales en moneda nacional, el precio del combustible en dólares se incrementó un 5,2%. Este fenómeno se explica porque la apreciación del peso uruguayo fue mayor a la rebaja aplicada en el surtidor.


