Por Facundo de Acebedo

Luego de un primer semestre donde, a pesar de todas las crisis que se sucedieron y tuvieron consecuencias amplias (suba de tarifas de fletes, cierre de puertos, bajada de consumo, etc), las exportaciones del sector forestal uruguayo lograron sobrellevar la situación y no hundirse en el intento.

Para fines del primer semestre de 2022 las cifras indicaban un aumento del volumen exportado de 9% y un aumento de la facturación de 3%. Todos los productos madereros empujaron este salto, excepto el pino, que cayó rotundamente en comparación a igual período del año pasado. Para el caso de los rollizos de pino, las divisas generadas por la exportación cayeron 29,2% y el volumen que dio lugar a estas divisas cayó 36,4%.

Habiendo pasado dos meses de esta segunda mitad del año, el escenario para las exportaciones de este producto no parece cambiar en lo más mínimo. De acuerdo con la información proveniente de aduanas, las exportaciones de pino durante julio de 2022 cayeron 65% en facturación y 62% en volumen.

Hablando con operadores del mercado, la mayor preocupación es la poca actividad que ha mostrado China y la continua intención de planchar los precios. Esto, sumado a los fletes que tuvieron una escalada sin precedentes, ha generado una ecuación insostenible para cerrar nuevos barcos a partir de los primeros días de agosto.

Actualmente se encuentran finalizando las cargas de barcos pre acordados, pero dado que China está pasando precios por debajo de US$/m3 135, es poco probable que se acuerden nuevos envíos. A pesar de que se está saliendo de una época de baja demanda estacional, las señales que podrían indicar un repunte en la actividad y empujar la demanda no están ocurriendo, por lo que los meses venideros serán de mucha incertidumbre y con un mercado que comenzó planchado y continua a paso muy lento.

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