Por Andrés Oyhenard - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

En entrevista con Negocios Rurales, el consignatario Gustavo Basso dio su mirada sobre el contexto del mercado ganadero vacuno y ovino.

¿Cómo está viendo la foto actual del mercado del gordo? La oferta de ganado no parece ser tan abultada para la grave sequía que tiene el país.

Fue una sequía que no sorprendió a nadie porque estaba anunciada. Sin embargo, tiene un comportamiento comercial que no condice con la realidad forrajera que enfrenta el país. Habitualmente las sequías afectaban lo que era el normal desarrollo de los negocios por un aumento progresivo y abundante de oferta y una pérdida de estado de los ganados que se volvía cada vez más compleja. Eso derivaba en un aumento de la faena y caída de los precios del ganado.

Además, en episodios anteriores como el de 1989 —con los resultados más negativos que yo recuerde— la situación llevó a una mortandad de varios cientos de miles de animales. Eso ahora no se ha visto. Estamos con entradas muy cortas a las plantas y un nivel de actividad bajísimo, que hoy está 30% por debajo del año pasado. Y con precios firmes. En las tres primeras reuniones de la ACG de este 2023 marcaron subas en prácticamente todas las categorías, aunque quizás en la última hubo cierto equilibro. Cerramos un enero donde el nivel de faena no se enteró de la realidad forrajera. Todo esto fue contrario a lo que indicaría la lógica de un aumento de oferta.

En la reposición pasa algo similar. Transitamos todo enero con una demanda que superaba a la oferta. Hubo mucho vendedor que no lo conformaron los precios y tomó la decisión de retener los ganados. Todo esto respaldado en un avance muy importante en el uso de suplementos, de reservas y, por supuesto, a los ajustes de carga que se dieron en forma anticipada por los pronósticos climáticos ya desde finales del invierno pasado. Esperemos que en febrero lleguen las lluvias para reiniciar la recomposición forrajera tan necesaria.

 

¿Y para el mercado ovino? China insinúa una recuperación en precios y demanda tras los festejos del Año Nuevo.

Se nota una mejora. De alguna forma se comienza a insinuar desde la última semana de enero una recuperación de China tras los festejos del Año Nuevo con valores mejores de los que teníamos. Esperemos que esto no sea fugaz, como ya ocurrió en el pasado. Sobre fines de diciembre y principios de enero vimos cierta inconsistencia: de repente estaban los compradores (los importadores chinos) y al otro día bajaban US$ 500 la tonelada. Esperemos que esto sea algo más estructural para darle un soporte al mercado que tanto se necesita.

Claramente el mundo baila el ritmo que impone China. Al mover China, se mueven los mercados anexos que están atentos a lo que hace este gigante. Esto da una perspectiva favorable para el rubro ovino para el fortalecimiento de los valores en el corto y mediano plazo.

 

¿Y cómo ve la perspectiva para la exportación de ganado en pie este año?

La exportación en pie está con una predisposición a llevar adelante una operativa más voluminosa de la que tuvo en 2022. Estamos con un negocio de exportación que abre una perspectiva interesante para darle al productor un precio consistente bien respaldado por esta operativa comercial.

 

¿Cómo se imagina la oferta de ganado para faena en lo que resta del año? Se viene de dos años con volúmenes muy elevados de industrialización, pero también con una caída del stock vacuno y un negocio cuesta arriba para el encierro en corrales.

Veo muy limitada la capacidad de oferta de ganado para faena. Eso anticipa que va a ser muy difícil superar el umbral de 2,4 millones de cabezas. Tenemos hoy la incertidumbre de que la industria no logra satisfacer los valores que pretenden los corrales para encerrar más ganados. Recordemos que el gran soporte de la faena de los últimos dos años tuvo una incidencia muy fuerte de los animales terminados a corral. En la medida en que no se agilice o se den señales de la industria para encerrar, va a ser muy limitada la oferta de animales bien terminados que van a tener los frigoríficos este 2023.

 

También se puede estar ante una menor zafra de terneros…

En abril vamos a tener una foto más precisa del impacto de la sequía cuando se conozcan los distintos diagnósticos de preñez para poder tener datos objetivos e imaginarse cuál será el real efecto que tuvo este evento. No creo que vayamos a salir indemnes de todo esto; alguna consecuencia vamos a tener. Creo que vamos a tener menos terneros de los que deseáramos, pero hay que esperar los números objetivos. Ya venimos de una caída del stock vacuno muy importante frente a los primeros datos que se manejaron. Esto de alguna forma también condiciona la disponibilidad de ganado para faena que va a disponer la industria a futuro.

 

¿Qué valoración hace de la venta de BPU a manos de Minerva Foods?

Creo que no sorprendió a nadie luego que saliera el anuncio de la oferta y de la reserva del negocio. Ahora falta la definición de la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia sobre el efecto de concentración de la demanda para que se avale la transacción. Sin lugar a duda preocupa por la concentración de la oferta, pero también duele la pérdida de un actor japonés como NH Foods, que era único en América en la parte industrial. Esa era una distinción para Uruguay y da cierta pena perder esa exclusividad que fue relevante para la reapertura del mercado japonés.

 

Si tuviera que darle prioridad hoy, ¿priorizaría avanzar con la Unión Europea como planteó el presidente Lula o sería prudente tratar de acelerar el TLC Uruguay-China?

Quiero cerrar todos los acuerdos que sean posibles, pero si tuviera que darle prioridad apuntaría a Asia. Es ahí donde está el futuro para la demanda para la carne. Además, tenemos que recordar todo el destrato que hemos sufrido por parte de Europa en este ciclo eterno de negociaciones. Siento que hoy quieren apurarse porque el Mercosur está apuntando más a China. Sufrimos un desaire de Europa cuando se había llegado a culminar la negociación y luego, internamente, los europeos rechazaron todo lo que habían acordado sus propios negociadores. Si hoy tengo que darle prioridad a un destino, es China.