
Este año 2026 tiene aditivos muy especiales. En un contexto de un notorio desbalance del mercado a favor de la oferta, se han dado y se seguirán dando cambios trascendentales que impactan sobre el devenir del mercado.
Uno grande y todavía con desenlace incierto es la salvaguarda aplicada por China. ¿Cómo reaccionará el mercado cuando se agote la cuota de Brasil y Australia? ¿Cuál será la actitud de los importadores? Las proyecciones son de una disminución de relativa significación en el consumo de carne bovina en China este año, determinado tanto por una disminución de la producción doméstica, como así también de los volúmenes importados.
¿Cómo evolucionará la demanda de Estados Unidos ahora que Brasil dirige sus baterías hacia ese mercado y que Argentina cuenta con 80 mil toneladas adicionales de cuota? Dentro del mundo de carne que se consume en Estados Unidos, se supone que esta oferta adicional no mueve mucho la aguja, pero de hecho lo está haciendo.
El mercado en las dos últimas semanas está más tranquilo y los descuentos que se pagan por el producto sudamericano son grandes. Como referencia, la producción doméstica de carne magra se paga cerca de US$ 10.000 por tonelada, lo que llega desde Oceanía a unos US$ 8.600 y el producto sudamericano llega a los puertos estadounidenses a unos US$/t 7.700-7.800.
En los próximos días, en un hecho histórico, comienza a regir de forma provisoria el Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. De inmediato implica la eliminación del arancel de 20% dentro de la cuota Hilton y eso ya se está reflejando en los negocios concretados en las dos últimas semanas.
Es un cambio cualitativo que mejorará la inserción en un mercado altamente protegido (siempre que los europeos no encuentren alguna forma de trabarlo). Además, se comenzará a operar dentro de la cuota adicional que terminará siendo de 99 mil toneladas carcasa a un arancel de 7,5%, muy bajo para lo que es la Unión Europea. Allí se podrá vender carne de animales terminados a grano, por lo que se descomprimirá la ventana de la cuota 481.
Seguramente se venda menos dentro de esa cuota (que en todos los últimos trimestres superó el volumen establecido) y se vaya a un negocio más fluido, trabajando tanto dentro de la cuota 481 como dentro de la de nueva.
A todo esto, se está dando el regreso de los equipos kosher a la región, lo que implicará una demanda adicional en un contexto de escasez de oferta.
Y no se puede obviar el eventual impacto de la guerra en Medio Oriente, con lo que ello implica en el aumento de costos y con las complicaciones para vender a esa zona del mundo.
La amenaza pasa por el lado de los residuos en carne. Un problema que exige urgentes soluciones para no perder un mercado tan trascendente como el chino. Se debe atacar el tema y tomar decisiones rápidamente.
En definitiva, un año de grandes cambios que, en la mayoría de los casos, contribuirán a mantener una demanda sostenida por el principal producto de exportación de Uruguay. Pero también con amenazas, tanto globales como domésticas.
