
Ganancias de peso, estabilidad productiva e implantaciones que costaron en cultivos que empiezan a ganarse un lugar en los sistemas ganaderos y lecheros. Así lo vivieron los productores que participaron de la mesa redonda en la jornada de Serkan Semillas en Florida.
La jornada se enmarcó en "¿Cómo aprovechar El Niño?", un encuentro de campo y salón organizado por Valle Verde - Serkan Semillas, con el apoyo de la Asociación Rural de Florida, INIA y la Sociedad de Productores de Leche de Florida.
Bajo la consigna de una "estrategia forrajera 365" —que propone diversificar las pasturas templadas con remolacha forrajera, pasturas megatérmicas y nabo forrajero para producir más en menos tiempo, área y costos—, la actividad se realizó este martes 21 de julio, en la sede de la Asociación Rural de Florida (ARF).
El nabo, de la desconfianza inicial a los 830 gramos diarios
El Ing.Agr. Gabriel Benoit, de la ARF contó la experiencia de la gremial en un predio de 85 hectáreas bajo un sistema de invernada. Empezaron con 10 hectáreas de sorgo forrajero Sumac combinado con nabo forrajero, y reconoció que al principio "costó que los animales comieran el nabo".
Con el tiempo, sin embargo, los resultados los sorprendieron: en una medición registraron una ganancia de 830 gramos por día por vaca de invernada, con acceso a agua y sombra. El esquema quedó en 30% de sorgo puro y 70% de la mezcla de sorgo con nabo forrajero Greenland.
Tambos: buena estabilidad, pero hay que convencerse antes
Martín Grecco, asesor lechero, relató el caso de un productor de la zona de San José que sembró nabo este año. Sacó tres pastoreos, y lo que más destacó fue la estabilidad productiva de los animales cada vez que entraban a esas parcelas, además del buen aporte de nutrientes. El productor, según Grecco, "quedó muy conforme".
Con la Megamix (mezcla de Grama, Panicum, Setaria) la historia fue distinta. "Tenés que convencerte de que puede sustituir al sorgo forrajero", planteó Grecco, y admitió que el arranque no fue sencillo, en parte porque coincidió con un año de seca.
En un campo de recría para terneras Holando, donde apostaron más fuerte con 60 hectáreas, cayeron 120 mm al otro día, pero las plantas lograron implantarse bien. El tercer año fue cuando pudieron "hacer los deberes" —fertilización y pasadas de rotativa— y hoy la idea es empezar a replicar la experiencia en más tambos como sustituto del sorgo, incluso en campos superficiales de tipo de suelo 5.02b.
Los Paredones: tres o cuatro años de prueba y error
El exministro de Ganadería, Fernando Mattos, compartió la experiencia acumulada en Los Paredones de Megamix, que ya lleva cuatro años. El primer consejo fue tener paciencia: "como cualquier perenne, hay que esperarla un poco más", unos 90 días para el primer pastoreo, y remarcó que el cultivo es muy sensible a las lluvias. Por eso insistió en la importancia de preparar bien la tierra temprano en la primavera, para no depender tanto del agua. Este año, con Niño de por medio, lo ve como una buena oportunidad para probar nuevas implantaciones.
Mattos destacó que el cultivo genera un gran volumen de forraje incluso en invierno, y que puede sostener una unidad ganadera por hectárea en esa época, mientras que en primavera-verano llega a 3-4 unidades ganaderas por hectárea. También habló de su capacidad colonizadora: compite bien y logra frenar el avance del Capín annoni, aunque aclaró que no lo erradica —"es muy difícil de erradicar", dijo— sino que ayuda a contenerlo sin resignar producción.
Para Mattos, la Megamix es "una muy buena alternativa al sorgo" en un contexto donde, a su juicio, el país necesita producir de forma más intensiva y seguir. Habló de una suerte de tropicalización del clima, con más meses de temperaturas altas, y pidió poner el foco de la investigación en otoño-primavera-verano, porque ahí es donde se juega la diferencia productiva; para el invierno, dijo, ya hay buenos materiales disponibles.
Como ejemplo citó a Brasil, que pasó de ser el mayor importador de carne a el mayor exportador mundial, un salto que atribuyó al avance de las pasturas megatérmicas adaptadas al Brasil Central —no a Rio Grande do Sul—. Cerró con una lectura sobre el momento: considera que hoy la relación insumo/producto en carne y leche invita a invertir en esquemas forrajeros que permitan producir en forma permanente.
"No hay que dejar un metro de campo sin producir"
Luis Carrau fue tajante: para él, las megatérmicas son una opción que cualquier productor debería poner sobre la mesa. "No estamos dando fórmulas ni curando un paciente herido, sino dando una opción para capturar los precios de hoy", planteó, y agregó que a la ganadería no se le puede dejar escapar "un metro de campo que no sea productivo".
Repasó su propio recorrido con el cultivo: plantó en 2021, retomó en 2022-23 y volvió a sembrar en 2024, en Florida y Río Negro. Admitió que siempre hay algún tropiezo en el camino, pero sostuvo que el cultivo "tiene su lugar", aunque hay que saber buscárselo. Advirtió que romper un campo natural en buen estado para sembrarlo probablemente no sea la mejor decisión, pero sí lo ve como una alternativa clara en campos naturales degradados de baja producción o campos que ya no resisten más agricultura y donde las pasturas de invierno se quedan cortas.
Contar con una gramínea de verano, dijo, permite aprovechar los días de mayor fotosíntesis en primavera-verano dentro de un sistema productivo. Cerró apoyando la continuidad de la investigación de INIA en la materia, porque considera que todavía hay mucho campo por recorrer en pasturas de verano para convertir ese potencial en más kilos de carne.



