
El presidente del Inale, Ricardo de Izaguirre, presentó un proyecto para centralizar recursos dispersos del sector lechero —incluyendo los de la leche tarifada— en un fondo único destinado a riego, fondos anticíclicos y temas ambientales, con representación de productores, industrias y Estado.
Además del nuevo financiamiento presupuestal, el Inale tiene sobre la mesa otro proyecto que apunta más lejos. Se trata de unificar una serie de fondos sectoriales que hoy están dispersos en distintas instituciones y darles un destino claro a través de una comisión que evalúe y direccione proyectos. El eje central es la leche tarifada, cuya retención (hoy de $ 2,45 por litro) genera recursos que hoy no tienen un uso definido y eficiente.
“Presentamos un proyecto para que ese dinero se destine a proyectos que se presenten a una comisión”, comentó De Izaguirre en díalogo con Informe Tardáguila.
Las áreas que se identificaron como prioritarias son riego, fondos anticíclicos y temas ambientales. Este último punto tiene cada vez más peso en la agenda sectorial: si bien los sistemas lecheros han demostrado resiliencia ante períodos de sequía, “las vacas quedan preñadas, sacamos leche y no hay mastitis”, los excesos hídricos son otra historia.
“Cuando llueve y hay épocas de exceso hídrico, nos desarmamos”, reconoció. Ya hay un 6% de la leche que llega a planta proveniente de predios con sistemas de techos o estabulación parcial, sobre todo en el litoral, y esa tendencia va a crecer.
Un fondo unificado, una sola comisión
La propuesta es que los recursos de la leche tarifada se sumen a otros fondos existentes como el FFDSAL, el Fogale, y el FRIL, y se centralicen en un único fondo de desarrollo de la actividad lechera.
La comisión que lo administre tendría delegados de Economía, Ganadería, industrias y productores. “Queremos que sea representativa y que evalúe los proyectos que se vayan presentando”, dijo De Izaguirre.
Para el primer año de operación, 2027, la estimación es que el fondo arranque con algo más de US$ 3 millones. El volumen irá disminuyendo con el tiempo, en línea con la caída del consumo de leche fluida, que viene bajando alrededor de un 10% anual.
“Si hablamos de un fondo anticíclico, es poco dinero. Cuando Conaprole lo hizo en 2015 fueron US$ 50 millones y no duró nada”, reconoció De Izaguirre con honestidad. Por eso el instituto está analizando fórmulas para potenciarlo, incluyendo la posibilidad de estructurarlo como fideicomiso.
El antecedente del 2018
De Izaguirre recordó el esquema que se aplicó en 2018, cuando el sector distribuyó US$ 36 millones: US$ 6 millones para productores de menor escala, US$ 3 millones para un fondo anticíclico y US$ 27 millones para el Fogale. Posteriormente se sumaron otros US$ 9 millones que dieron origen al FRIL (Fondo de Reconversión de Industrias Lácteas), utilizado luego para apoyar a cuatro industrias en dificultades (Granja Pocha, Claldy, Calcar y Coleme).
“Ese fondo tiene hoy unos US$ 20 millones operando”, dijo. A partir de julio, esos recursos también podrían integrarse al nuevo esquema que se está planteando.
Para que el proyecto avance, el Ministerio de Ganadería deberá presentarlo al Parlamento. De Izaguirre confirmó que ese es el camino y que el instituto está trabajando en esa dirección. El objetivo es evitar la fragmentación de fondos que históricamente dificultó su uso eficiente y construir una herramienta que el sector pueda activar cuando más la necesita.