La fuerte demanda internacional de lácteos orgánicos llevó a Fonterra a cerrar la campaña 2025/26 con un precio récord de NZ$ 14,13 por kilo de sólidos lácteos para sus productores certificados.
La referencia superó en 14,4% el máximo anterior, de NZ$ 12,35, registrado en 2024/25, informó Farmers Weekly.
Para la campaña 2026/27, la cooperativa neozelandesa proyecta un rango de NZ$ 13,30-15,30 por kilo de sólidos, con un punto medio de NZ$ 14,30. Al tipo de cambio actual son unos US$ 8 por kilo de sólidos, equivalentes a unos $Ur 321.
Lisa Payne, responsable de abastecimiento de leche de Fonterra, atribuyó estos resultados a la sostenida demanda mundial por lácteos orgánicos producidos a pasto.
El precio de la leche orgánica superó en NZ$ 4,44 por kilo de sólidos, o 45,8%, los NZ$ 9,69 pagados por Fonterra por la leche convencional en 2025/26. La magnitud del premio es clave para la viabilidad del sistema: a esos valores, una reducción de aproximadamente 31% en los sólidos producidos absorbería toda la ventaja de precio, antes de considerar las diferencias de costos entre ambos modelos productivos.
Fonterra busca aumentar el suministro en la Isla Norte e incorporar productores de la Isla Sur, donde prevé comenzar a procesar leche orgánica en la campaña 2028/29. Su programa funciona desde 2002 y actualmente reúne a más de 100 establecimientos certificados en la Isla Norte.
La producción de leche orgánica exige una certificación que abarca la alimentación y el manejo de los animales. En el programa de Fonterra no se utilizan fertilizantes ni plaguicidas sintéticos, ni organismos genéticamente modificados; las pasturas y los suplementos deben cumplir los requisitos orgánicos. Tampoco se permiten hormonas para estimular la producción. Si una vaca necesita tratamiento con antibióticos, debe recibirlo, pero su leche no puede comercializarse como orgánica bajo las certificaciones exigidas por la cooperativa.
Un antecedente en Uruguay
Aunque poco difundida, Uruguay tuvo una experiencia de producción de leche orgánica certificada. Según un artículo publicado por el Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas (CEUTA) en 2019, el tambo de la familia Carriquiry, en Rincón del Cerro, contó con certificación entre 1997 y 2007. Su emprendimiento, denominado El Mundo del Revés, llegó a elaborar más de 40 productos lácteos certificados como orgánicos y desarrolló canales propios de comercialización.
La cooperativa elaboradora posteriormente se disolvió.


