
La escalada del conflicto en Medio Oriente comenzó a tener efectos concretos sobre el mercado internacional de lácteos, generando un escenario de mayor incertidumbre, presión de costos y disrupciones en el comercio.
De acuerdo con un análisis del portal Dairy Reporter, el impacto se manifiesta a través de al menos cinco canales principales que afectan tanto a la oferta como a la demanda global.
El primer impacto es el aumento de los costos de los fertilizantes. Las tensiones en torno al estrecho de Ormuz —clave para el comercio mundial de insumos agrícolas— están afectando la disponibilidad de nutrientes, lo que presiona al alza los precios y encarece la producción de alimentos para el ganado. Esto repercute directamente en los costos de los sistemas lecheros, especialmente en aquellos más intensivos.
En segundo lugar, el encarecimiento de la energía aparece como otro factor determinante. El aumento de los precios del petróleo y el gas impacta tanto en los costos de producción como en el procesamiento industrial y el transporte, en una cadena particularmente dependiente de la energía.
El tercer canal de impacto se da en la logística. Las disrupciones en rutas marítimas y los mayores riesgos operativos están provocando desvíos de cargas, mayores tiempos de tránsito y un incremento en los costos de flete, especialmente hacia mercados del Golfo y Asia. Esto afecta la competitividad de los exportadores y complica la planificación comercial.
Un cuarto efecto se observa en la demanda. El deterioro del poder adquisitivo en algunos países importadores de Medio Oriente, producto de la inflación y la incertidumbre económica, está debilitando el consumo de lácteos, particularmente en segmentos más sensibles al precio.
Finalmente, el quinto impacto es el aumento de la volatilidad en los mercados internacionales. La combinación de mayores costos, disrupciones logísticas y señales mixtas desde la demanda genera un entorno más inestable para la formación de precios, dificultando la toma de decisiones tanto para productores como para la industria.
El conflicto en Medio Oriente introduce un nuevo factor de tensión en el mercado lácteo global, donde el balance entre oferta y demanda comienza a verse condicionado por variables geopolíticas. Para los países exportadores, el desafío será navegar un escenario de costos crecientes y demanda incierta, en un contexto donde la volatilidad pasó a ser un rasgo central del negocio.
Ni un solo kilo
En los dos primeros meses de 2026 los países del golfo Pérsico fueron el destino de lácteos uruguayos por más de US$ 4 millones, con un peso relativo similar de Estancias del Lago y Conaprole, con algo más de US$ 2 millones cada uno.
Esta corriente comercial se cortó abruptamente inmediatamente después del ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán el 28 de febrero, a partir de cuando Teherán anunció el cierre del estrecho de Ormuz.
En las tres primeras semanas de marzo no salió un kilo de productos lácteos uruguayos para los países de Medio Oriente. Los principales productos que se colocan en estos destinos es leche en polvo entera y manteca.
El principal cliente para la leche en polvo entera entre los países del golfo Pérsico es Emiratos Árabes Unidos; en el primer bimestre del año las ventas acumularon US$ 1,5 millones, seguido por Qatar (US$ 1,2 millones). En el caso de la manteca el cliente más importante entre los países que inevitablemente hay que pasar por el estrecho de Ormuz para llegar por vía marítima también es Emiratos con ventas por US$ 405 mil en el bimestre. Sin embargo, sobresale entre los clientes de la región Arabia Saudita que, en los dos primeros meses del año, compró manteca en Uruguay por US$ 3,5 millones.
La diferencia de este país es que se puede acceder también por el mar Rojo. Sin embargo, en lo las tres primeras semanas de marzo tampoco aparecen solicitudes de exportación de manteca a Arabia Saudita.
