Con el 85% de la cosecha 2025/26 comercializada, la ACA confía en cerrar el ejercicio sin existencias y superar el precio provisorio de US$ 9,10 por bolsa. El nuevo instrumento financiero alcanzaría a unos 400 productores.
El sector arrocero uruguayo espera que la recuperación de los precios internacionales de los últimos dos meses permita mejorar el resultado comercial de la última zafra, de la que ya se vendió 85% de la producción.
El presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), Guillermo O'Brien, señaló que el mercado “sigue subiendo levemente” y que los negocios concretados recientemente muestran una tendencia de recuperación respecto al comportamiento del año pasado.
La gremial confía en comercializar el volumen restante y cerrar el ejercicio sin existencias, con un precio definitivo superior al último provisorio, que se había ubicado en US$ 9,10 por bolsa de 50 kilos.
Además de las incertidumbres productivas que genera el fenómeno El Niño en Asia, O'Brien destacó la incidencia de la reducción de la superficie arrocera en Estados Unidos, que obligó a México y otros países centroamericanos a buscar abastecimiento en mercados alternativos.
“Estos aspectos comerciales juegan a favor de Uruguay y se empieza a vislumbrar un negocio interesante para la próxima cosecha”, afirmó.
De todas maneras, la gremial mantiene su preocupación por los costos industriales y las dificultades de competitividad que enfrenta el sector.
Crédito de US$ 50 millones para unos 400 productores
En paralelo, la ACA avanza en la instrumentación de una línea de financiamiento por US$ 50 millones destinada a unos 400 productores arroceros, con un monto máximo de US$ 500 por hectárea.
El mecanismo contará con recursos del Banco República y dos instituciones bancarias privadas. Si bien el financiamiento está acordado, restan definir las tasas de interés y presentar el proyecto de ley, que se encuentra en elaboración.
La expectativa de la gremial es que los recursos puedan estar disponibles antes de finalizar el año o a comienzos de 2027.
El instrumento apunta a mejorar las condiciones financieras de los productores en momentos en que enfrentan una nueva campaña con costos elevados y la necesidad de sostener altos niveles de productividad para alcanzar resultados económicos satisfactorios.




