La última semana de enero se perfila como exigente desde el punto de vista climático, con temperaturas elevadas, vientos persistentes y lluvias muy acotadas, según coinciden los principales modelos meteorológicos y el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet).
De acuerdo con el pronóstico oficial, entre este lunes 26 y el martes 27 de enero se espera un ascenso térmico marcado, con temperaturas máximas de 33°C a 34°C en varias zonas del país y mínimas cercanas a 21°C. Durante el inicio de la semana predominará el cielo algo nuboso a nuboso, mientras que hacia el martes aumentará la nubosidad, aunque sin lluvias significativas.
En cuanto al viento, se prevén rachas del sector este y noreste, con intensidades de entre 40 y 60 km/h, especialmente en áreas costeras, lo que podría acentuar la sensación térmica y la pérdida de humedad en los suelos.
Coincidencia entre modelos internacionales
Los principales modelos de referencia internacional, el GFS (Estados Unidos) y el ECMWF (Europa), muestran un diagnóstico similar. Ambos anticipan calor intenso al comienzo de la semana, con una probabilidad de precipitaciones muy baja hasta el martes, y un aumento de la inestabilidad a partir del miércoles 28.
Según el modelo estadounidense, la probabilidad de lluvias podría subir al 37% el miércoles y hasta 55% el jueves, aunque con tormentas aisladas y acumulados modestos. El ECMWF, en tanto, también marca un cambio de patrón hacia mitad de semana, con posibles precipitaciones puntuales y un leve alivio térmico, pero sin eventos generalizados.
Los acumulados previstos siguen siendo bajos: para los próximos 14 días, los modelos estiman en promedio alrededor de 8,5 mm, concentrados en uno o dos episodios, lo que refuerza el escenario de déficit hídrico persistente.
En un plano más amplio, la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) mantiene el diagnóstico de condiciones La Niña, aunque con un 75% de probabilidad de transición a una fase neutral durante el trimestre enero-febrero-marzo de 2026.
Para ese período, los pronósticos estacionales proyectan temperaturas superiores a lo normal y precipitaciones dentro de los valores normales o levemente por debajo, dependiendo de la región.



