La parálisis del tráfico marítimo de cereales desde Rusia y Ucrania —los dos principales proveedores de Turquía— llevó al Servicio Agrícola Exterior del USDA a revisar a la baja su proyección de compras externas, al tiempo que una cosecha doméstica récord de 23 millones de toneladas reduce la necesidad de importar.
Las importaciones turcas de trigo para la campaña 2026-27 podrían desplomarse un 56% respecto al ciclo anterior, pasando de 6,32 millones de toneladas a apenas 2,8 millones, según la revisión publicada por el Servicio Agrícola Exterior (FAS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. El detonante es la nueva escalada del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, que ha llevado el tráfico de buques graneleros desde ambos países a una virtual parálisis.
La proyección implica una corrección significativa respecto al pronóstico de junio, cuando el FAS anticipaba importaciones de 4,5 millones de toneladas. En apenas cuatro meses, la agresividad del conflicto en el Mar Negro recortó en más de un tercio esa estimación. Rusia y Ucrania son, históricamente, los dos principales abastecedores de trigo de Turquía, lo que convierte a este país en uno de los más expuestos a las disrupciones en la región.
Sin embargo, el frente doméstico ofrece un alivio considerable.
El FAS proyectó la producción turca de trigo en un récord de 23 millones de toneladas para 2026-27, favorecida por condiciones climáticas excepcionales durante la temporada de cultivo.
Esa cosecha histórica impulsó las reservas de la Junta de Granos de Turquía (TMO, por sus siglas en turco) por encima de las 10 millones de toneladas, generando un excedente que el organismo busca ahora colocar en el mercado interno.
“A partir de septiembre de 2026, la TMO comenzó a ofrecer trigo de sus reservas a los exportadores de harina y pasta que operan bajo el régimen de procesamiento interno”, informó el FAS en su informe. En octubre, el organismo amplió la oferta: puso 5,5 millones de toneladas a disposición de todos los compradores a través de la Bolsa Mercantil turca, en un movimiento orientado a normalizar el mercado interno y aliviar la presión sobre los stocks.
El consumo interno de trigo también crecerá: el FAS proyecta un incremento del 4% interanual, impulsado en parte por la mayor demanda de trigo forrajero.
Problemas de calidad en la cosecha de algunas regiones llevaron a destinar una proporción más alta del grano a la alimentación animal, lo que compensará en parte la presión sobre los precios internos.
En el frente exportador, los datos del período junio-agosto muestran un panorama mixto. Las exportaciones totales de trigo —incluyendo productos derivados— cayeron un 14% respecto al mismo período del ciclo anterior. Las ventas externas de harina retrocedieron un 20%, totalizando 617.000 toneladas, mientras que las exportaciones de pasta avanzaron un 22%, alcanzando las 560.000 toneladas, en una señal de que la agroindustria turca desplaza valor hacia los eslabones de mayor elaboración.


