Con las plantas procesadoras abastecidas y las ventas de arroz blanco débiles en el mercado interno, las negociaciones de arroz en cáscara en Río Grande do Sul se reducen a operaciones puntuales, mientras la baja del dólar erosiona la competitividad exportadora y los precios permanecen sin variaciones.
El mercado arrocero de Río Grande do Sul atraviesa una fase de calma forzada. Según el Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (CEPEA, ESALQ-USP), las negociaciones de arroz en cáscara se mantienen puntuales: la baja demanda de las industrias y el debilitamiento de las exportaciones limitan los negocios y mantienen las cotizaciones prácticamente estables.
Por el lado industrial, el factor determinante es el abastecimiento. Parte de las empresas procesadoras cuenta con stock suficiente para operar sin necesidad de nuevas adquisiciones, lo que reduce su presencia en el mercado comprador. A esa situación se suma una dificultad estructural en la cadena de valor, CEPEA informan que las industrias no consiguen trasladar el costo de la materia prima al precio del fardo de arroz blanco procesado, lo que hace que trabajar con los valores actuales del grano resulte poco rentable. Algunas empresas optaron por reducir sus compras o retirarse transitoriamente del mercado durante los últimos días.
En el frente exportador, la caída del dólar redujo la competitividad de los embarques brasileños, quitando uno de los principales incentivos para sostener el ritmo de ventas al exterior.
Del lado vendedor, los productores muestran escasa disposición a negociar. En varias regiones, la atención está puesta en la siembra de la nueva campaña, que avanza en los sectores donde las condiciones climáticas lo permiten. Las ventas que se concretan son principalmente las indispensables para cubrir los gastos operativos de la nueva zafra, sin que los productores sientan urgencia por desprenderse de mayor volumen en las condiciones actuales.



