El cambio en las condiciones meteorológicas a partir de enero pasado, con lluvias más que beneficiosas para los cultivos de verano, permitieron que se conformara un gran año para el ciclo agrícola estival.

De acuerdo con los datos de DIEA, el rendimiento promedio de la soja fue de 2.799 kilos por hectárea, lejos por encima de los solo 1.881 kilos de 2020/21, severamente impactado por la sequía.

DIEA indicó que la soja ocupó 992 mil hectáreas, 84 mil más que en la campaña anterior, en tanto que en los cereales el aumento del maíz compensó el descenso del sorgo. Este último cultivo ocupa áreas casi marginales en el país, menos de 20 mil hectáreas. Quizás la habilitación para la exportación a China pueda dar un impulso a la siembra de este cultivo.

Se habrían producido, según DIEA, unos 2,78 millones de toneladas de soja, las cuales se están colocando de forma fluida en el mercado internacional. Como siempre sucede, el dato de DIEA se ubica por debajo de las estimaciones que maneja el sector privado, que se acercan al entorno de los 3 millones de toneladas.

DIEA todavía no informa intenciones de siembra para la campaña de verano 2022/23 que se comienza a preparar, pero la expectativa es que haya un nuevo avance del cultivo de soja.

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