
El productor agrícola Gabriel Carballal ya tomó posiciones en cebada y colza, aunque advierte que la suba del petróleo y de los fertilizantes encareció una campaña que ya quedó “plantada cara”.
La mejora reciente en los precios de los cultivos de invierno empezó a mover decisiones comerciales en el agro, aunque el repunte encuentra a los productores lidiando con una fuerte presión de costos. Según comentó Carballal, de la zona núcleo y centro del país, ya aprovechó parte de la reciente recuperación para fijar negocios.
“Capturé valor en invierno. Vendí cebada a US$/ton 260 y colza a US$/ton 545”, comentó a Informe Tardáguila.
Aun así, remarcó que los márgenes siguen muy condicionados por el encarecimiento de los insumos, particularmente tras la reciente escalada geopolítica en Medio Oriente.
“Precisamos que suban los precios para alinearse con el petróleo y los insumos, o que bajen drásticamente esos costos”, resumió.
Carballal señaló que el conflicto internacional ya dejó impacto directo sobre la ecuación productiva, especialmente por el encarecimiento logístico y de fertilizantes.
“No importa si mañana se arregla la guerra; los insumos no van a bajar para esta campaña. Ya plantamos caro”, afirmó.
En su caso, haber comprado fertilizantes anticipadamente alivió parte del golpe. “Yo compré muy temprano, por suerte. Eso me mejora los números capaz 10%, pero hay empresas que todavía están comprando y ahí el margen queda mucho más ajustado”, explicó.
En cuanto a la siembra, dijo que mantendrá una estrategia diversificada, respetando la rotación.
“Se va a sembrar un poco de todo”, indicó. Sobre el trigo, sostuvo que sigue siendo la alternativa más desafiante.
“Con un trigo en US$/ton 220, seguís precisando kg/ha 4.700 a 4.800. Sigue siendo el cultivo más riesgoso por lejos”, señaló.
La ecuación mejora en otras opciones. Según estimó, con cebada en US$/ton 260, el punto de equilibrio baja al entorno de kg/ha 4.000, mientras que en colza se ubica entre kg/ha 1.600 y 1.700. Para carinata, estimó un umbral cercano a kg/ha 1.400.
El avance final del área dependerá ahora del clima y de completar la cosecha de verano. “Lo que más nos está atrasando hoy es terminar la soja”, finalizó.


