Tras más de 25 años de negociaciones, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el acuerdo da un paso más hacia su firma. El presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafael Ferber, destacó que la aprobación del Consejo de la UE para proceder a la firma marca un punto de inflexión, aunque indicó que “todavía no se firmó; cuando se firme capaz que festejamos, porque ya estuvimos muy cerca”.
Desde la mirada gremial, el acuerdo no debe analizarse únicamente como un hito político o diplomático, sino como una herramienta concreta que puede redefinir el posicionamiento del agro uruguayo en su principal mercado de alto valor. Ferber subrayó que el paso dado en Europa es significativo, pero insistió en la necesidad de avanzar con rapidez a nivel interno. “Lo que nosotros tenemos que hacer ahora es votar ágilmente en nuestro Parlamento”, señaló, marcando que los tiempos institucionales también inciden en la competitividad.
La carne como motor
El análisis de Ferber parte de una constatación clara: el sector cárnico llega a este escenario en una posición relativamente sólida. “El sector cárnico es el que está funcionando”, afirmó, en referencia a un rubro que ya tiene una inserción consolidada en el mercado europeo y que concentra buena parte de las exportaciones regionales de alto valor.
Los datos del Foro Mercosur de la Carne (FMC) refuerzan esa lectura. Entre 2020 y 2024, el Mercosur exportó a la Unión Europea entre 1.200 y 1.350 millones de dólares anuales en carne bovina, lo que explicó entre el 70% y el 75% de las importaciones extra comunitarias de ese producto. Se trata, además, de ventas enfocadas en cortes de alto valor, lo que confirma la relevancia estratégica de ese destino.
Sin embargo, Ferber planteó que reducir el impacto del acuerdo únicamente a la carne sería una mirada incompleta. “Para el sector agropecuario, para carne roja, para arroz, para muchos productos, este va a ser una diferencia enorme”, sostuvo, introduciendo una visión más transversal sobre los efectos potenciales del nuevo marco comercial.
Arroz y agricultura
Desde ese enfoque más amplio, el presidente de la ARU puso especial énfasis en el sector arrocero, que históricamente ha dependido de cuotas y condiciones de acceso para sostener su competitividad. “El sector agrícola tiene aumento de cuotas y el sector arrocero puede capitalizarlo de buena forma”, afirmó.
Ferber evitó plantear el acuerdo como una solución mágica. “No te voy a decir que va a ser un antes y un después”, aclaró, pero insistió en que el acceso ampliado al mercado europeo —el que mejor paga— introduce un cambio cualitativo. “Evidentemente aumenta la cuota en el mercado que más nos paga, así que tiene que ser positivo”, resumió.