La economía china comenzó 2026 con un desempeño mejor al esperado, impulsado por una recuperación del consumo y de la inversión, aunque persisten dudas sobre la sostenibilidad de esta mejora en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas por la guerra en Irán, informó Bloomberg.
La producción industrial aumentó 6,3% interanual en el período enero-febrero, el mayor crecimiento desde setiembre, reflejando un fuerte dinamismo de la actividad manufacturera y de las exportaciones en el arranque del año.
También se observaron señales positivas en los sectores vinculados a la demanda interna. Las ventas minoristas crecieron 2,8% en los dos primeros meses del año, más del triple que en diciembre, mientras que la inversión en activos fijos se expandió 1,8% luego de haber registrado en 2025 su primera caída desde que existen registros. Dentro de este rubro se destacó la inversión en infraestructura, que se disparó 11,4% interanual.
A pesar de estos datos alentadores, el panorama externo se ha vuelto más incierto tras la escalada del conflicto en Medio Oriente, que ya impacta en los mercados energéticos y en el comercio internacional. Un aumento en los costos de energía y materias primas podría presionar los márgenes de los fabricantes chinos y afectar el desempeño exportador.
El repunte de la actividad también podría llevar a las autoridades a postergar nuevos estímulos monetarios. Analistas señalan que, tras la mejora de los indicadores, crece la probabilidad de que el recorte de la tasa de interés y de los encajes bancarios se demore más allá de lo que el mercado esperaba inicialmente para marzo.
En ese contexto, aunque los datos muestran que China comenzó el año con un crecimiento más firme que el previsto, la evolución de la economía dependerá en buena medida del impacto que tenga el conflicto en Medio Oriente sobre el comercio global y los costos energéticos.

