La economía uruguaya cayó 0,5% interanual entre abril y junio, un resultado que aleja al gobierno de su meta de crecimiento para el año y que analistas privados atribuyen a un estancamiento que ya lleva más de un año y medio.
El Producto Interno Bruto (PIB) uruguayo cayó 0,5% en el segundo trimestre de 2026 frente a igual período de 2025, y retrocedió 0,8% en términos desestacionalizados respecto al primer trimestre del año, según el informe de Cuentas Nacionales del Banco Central del Uruguay (BCU).
Desde el enfoque de la producción, la caída se explicó por la retracción del sector Agropecuario, Pesca y Minería, parcialmente compensada por el crecimiento de Comercio, Alojamiento y Suministro de comidas y bebidas y de la Industria manufacturera.
El golpe más fuerte lo dio el agro. El valor agregado de Agropecuario, Pesca y Minería se desplomó 22,2% interanual, explicado principalmente por la magra zafra 2025/2026 de los cultivos de verano, en especial la soja, afectada por la sequía y por la comparación contra una zafra anterior de rendimiento alto.
La actividad pecuaria también incidió negativamente, por la menor extracción de ganado para faena, aunque esa caída fue parcialmente compensada por una mayor remisión de leche a plantas industriales. Ese golpe explica por sí solo una incidencia negativa de 1,7 puntos porcentuales sobre el PIB total.

Un estancamiento que ya lleva más de un año
El resultado estuvo en línea con lo que anticipaba el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) del BCU en los meses previos. Según el economista José Licandro, los números "no sorprendieron", ya que estuvieron dentro de lo pronosticado, aunque remarcó que la economía viene "prácticamente estancada" durante el primer semestre del año, con un crecimiento de apenas 0,26% frente a 2025, en línea con la tónica de estancamiento que se observa desde fines de 2024.
Ese diagnóstico complica las metas oficiales de crecimiento. Mientras el Ministerio de Economía y Finanzas mantiene una proyección de 1,6% para 2026, ya recortada desde el 2,2% original de la Rendición de Cuentas, la última Encuesta de Expectativas del BCU muestra que la mediana de los analistas privados bajó su estimación a 1%, desde 1,2% previo.
Licandro fue más allá y planteó que, a su criterio, la economía crecerá por debajo de ese consenso, en un rango de 0,5% a 0,8% o incluso menos.
Advirtió además que, para que se cumpla la proyección oficial, el segundo semestre debería crecer 3,2% frente a igual período de 2025, algo que calificó de "inverosímil" en el contexto actual, y llamó a corregir la meta del MEF para evitar repetir el sesgo de proyección de 2025, con consecuencias fiscales adversas.
El resto de los sectores, con crecimiento moderado
Fuera del agro, la mayoría de los sectores mostró subas moderadas en la comparación interanual: la industria manufacturera creció 1,9%, impulsada por la producción de celulosa; la energía eléctrica, gas y agua subió 1%; la construcción avanzó 4,2%, asociada a la instalación de un centro de datos y al desarrollo de una planta de la industria forestal; el comercio, alojamiento y suministro de comidas y bebidas creció 2,8%; y los servicios financieros subieron 2,3%.
En cambio, transporte y almacenamiento, información y comunicaciones cayó 0,2%, por la retracción del transporte de carga y de pasajeros.
Desde el enfoque del gasto, el consumo privado creció 2,6% y la Formación Bruta de Capital subió 9,5%, con más inversión en maquinaria y equipo importado.
Las exportaciones de bienes y servicios cayeron 3,9% interanual, arrastradas por la menor colocación de soja, carne y vehículos automotores, mientras que las importaciones crecieron 7,8%, en un resultado que derivó en una demanda externa neta negativa para el trimestre.


