Al inicio de 2026 el comercio internacional mostraría una desaceleración respecto a 2025. En el último año el comercio mundial de bienes creció impulsado por el adelantamiento de importaciones, especialmente en Estados Unidos, ante la aplicación de aumentos arancelarios. Este comportamiento se concentró en la primera mitad del año y estuvo asociado a la acumulación de inventarios, según un informe de Uruguay XXI.
Según la Organización Mundial del Comercio (OMC), el volumen del comercio mundial de mercancías habría crecido 2,4% en 2025, mientras que para 2026 se proyecta un crecimiento cercano a 0,5%. Esta desaceleración se explica por la normalización de inventarios y por un contexto de mayor incertidumbre en materia de política comercial.
Este desempeño confirma una tendencia estructural: en 2026, el comercio mundial de bienes crecería a un ritmo inferior al del PIB global, profundizando el desacople entre comercio y actividad económica que se observa desde la crisis financiera internacional.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señala que esta relación más débil entre comercio y crecimiento se ha convertido en un rasgo persistente del escenario global.
Un elemento central del contexto actual es el mayor peso de los factores geopolíticos en las dinámicas comerciales. En 2025 se consolidó un giro en la política comercial de Estados Unidos, con aumentos arancelarios, uso más intensivo de medidas defensivas y un enfoque explícitamente estratégico del comercio exterior.
Estas decisiones no solo afectaron los flujos directos, sino que influyeron en las decisiones de inversión, localización productiva y abastecimiento a nivel global.
En este marco, el comercio internacional operó bajo nuevas lógicas: las empresas priorizaron la reducción de riesgos, la diversificación de proveedores y la previsibilidad regulatoria, incluso a expensas de mayores costos. El comercio dejó de organizarse en función de eficiencia y precios, y pasó a estar condicionado por consideraciones de seguridad económica y alineamientos geopolíticos, como también destacó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En términos regionales, Asia continuó siendo el principal aporte al crecimiento del comercio en 2025. América del Norte mostró un comportamiento más volátil, con fuertes importaciones al inicio del año y una desaceleración posterior. Europa mantuvo un desempeño más débil, asociado a la lenta recuperación de su actividad industrial. El comercio mundial de servicios presentó una dinámica diferente.
Las exportaciones internacionales de servicios crecieron más que las de bienes y se proyecta que se mantengan en 4,4% en 2026. Dentro de este grupo, los servicios digitales y basados en conocimiento mostraron mayor estabilidad, mientras que el transporte acompañó la desaceleración del comercio de bienes.
América Latina tuvo un desempeño comercial en 2025 mejor al esperado, aunque inferior al promedio mundial. El comercio de bienes de la región mostró un crecimiento explicado principalmente por el aumento de los volúmenes exportados, en un contexto de precios internacionales moderados y con comportamientos heterogéneos. Según la CEPAL, el mayor dinamismo de las cantidades exportadas permitió sostener el crecimiento del comercio regional, aun cuando los precios no acompañaron de forma generalizada.
En particular, los precios de varios productos agrícolas tendieron a la baja, mientras que los minerales y energéticos presentaron dinámicas mixtas. El incremento de los envíos —especialmente de productos agrícolas y minerales— junto con la demanda proveniente de Estados Unidos y China explicó el desempeño exportador de la región en 2025, aunque con un aporte limitado de los precios al crecimiento del valor exportado.
Este desempeño agudizó los rasgos estructurales de la inserción regional. La región mantuvo una elevada dependencia de la demanda extrarregional y una baja densidad de comercio intrarregional, cuyo peso relativo volvió a reducirse en 2025.
La CEPAL proyecta que esta tendencia continúe en 2026, limitando la capacidad de la región para amortiguar shocks externos.
En contraste, las exportaciones de servicios mostraron un desempeño relativamente más favorable en la región, en particular el turismo y algunos servicios basados en conocimiento. El BID destacó que estos sectores continuaron creciendo a un ritmo superior al comercio de bienes, aunque su participación en el comercio mundial siguió siendo limitada.

