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La presidenta de la Unión de Exportadores, Carmen Porterio, analizó en Agro en Punta el inicio de 2026 marcado por la caída del dólar, el impacto en la competitividad, la agenda de costos que el sector mantiene con el gobierno y las expectativas en torno al acuerdo Mercosur–Unión Europea. También puso el foco en los desafíos logísticos y en la necesidad de atraer nuevas inversiones.

El comienzo de 2026 estuvo lejos de ser tranquilo para el sector exportador. La fuerte apreciación del peso en enero encendió señales de alerta sobre la competitividad, en un contexto internacional desafiante y con precios de commodities presionados. En diálogo con Informe Tardáguila, la economista y presidenta de la Unión de Exportadores, Carmen Porterio, repasó el trabajo realizado con las autoridades económicas, la agenda de costos que sigue abierta, la situación logística y portuaria, y se mostró optimista respecto al futuro del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.

¿Cómo están viviendo los exportadores este arranque de año?
El tipo de cambio fue el eje de los primeros días de enero y prácticamente de todo el mes. Tuvimos una caída cercana al 4% hasta el 22 o 23 de enero y llegamos a un punto donde la situación era absolutamente crítica y no se veía el piso. Durante todo el año anterior habíamos trabajado con las autoridades en la comunicación y en la información permanente sobre cómo esta coyuntura estaba impactando en los distintos exportadores. Además, el sector agro venía con déficit hídrico y otros problemas.

Por eso valoramos mucho que se haya adelantado el Copom, que se ajustara la tasa y luego los anuncios del Ministerio de Economía. 

No solo por la acción en sí, sino porque los anuncios también mueven expectativas. Por suerte vimos un repunte en los últimos días del mes y enero terminó con una caída mucho más leve de lo que podía haber sido, aunque fue un comienzo de año muy agitado.

La caída del dólar se da en un contexto internacional complejo y con commodities que no atraviesan su mejor momento. ¿Cómo trabajan la agenda de competitividad con el gobierno más allá del tipo de cambio?
La competitividad es multifactorial. El tipo de cambio está en el eje porque en pocos días puede alterar toda una ecuación, pero hay muchos otros temas que tenemos que poner sobre la mesa: costos de energía, combustibles, impuestos. Desde la gremial planteamos la necesidad de empezar a trabajar en una reducción del peso del impuesto al patrimonio, sobre todo para el agro.

Sabemos que hoy el gobierno necesita aumentar la recaudación, pero también sostenemos que no todo el ajuste puede venir por ese lado. 

Tiene que haber correcciones en el gasto público y una optimización de ese gasto. Además, tenemos agendas abiertas con otros ministerios, especialmente en logística y puertos.

Justamente en logística hubo episodios recientes que generaron preocupación. ¿Cómo está hoy esa agenda?
Hay mucho para trabajar, sobre todo en costos. Cuando hablamos de logística hablamos de conectividad y de costo logístico. Hace pocos días tuvimos un nuevo ajuste en los costos de la terminal especializada en contenedores y eso es muy relevante para los exportadores. Pero también tenemos que pensar en los flujos de barcos que llegan al puerto de Montevideo, porque esa conectividad es la que asegura el cumplimiento de los contratos. La agenda internacional y de inserción tiene que ir de la mano del trabajo en conectividad. Y nono es solo portuaria: también estamos trabajando en la conectividad aérea, en el transporte terrestre y en corredores ferroviarios que permitan optimizar costos.

Te mostrás optimista con el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. ¿Por qué?
Soy 100% optimista y creo que el acuerdo se va a lograr. La incógnita es cuándo. Uruguay tiene la responsabilidad de dar el paso desde su Parlamento y ratificarlo lo antes posible para dar una señal clara de voluntad política. Creo que también van a llegar buenas noticias desde Europa. Ahora, el desafío es tener las herramientas para capitalizar las desgravaciones y reducciones que se van a obtener y generar un entorno atractivo para nuevas inversiones.

¿Qué rol juega la inversión europea en esa mirada de largo plazo?
La Unión Europea es el principal inversor en Uruguay en términos de inversión extranjera directa. Ahí se juega buena parte del futuro. No se trata solo del corto plazo o de lo transaccional, sino de dar certezas para que Uruguay sea visto como un hub regional. Para eso tenemos que trabajar en posicionarnos mejor, dar a conocer el país y sus empresas, y asegurarnos de que nuestras ventajas competitivas no se pierdan, sino que se fortalezcan con el tiempo.

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