
Precios regionales estabilizados, mayor actividad en Asia y un balance global más ajustado alimentan expectativas de mejora gradual hacia fines de este año.
Tras un período prolongado de presión bajista, el mercado internacional del arroz parece haber encontrado un piso de precios, lo que abre la puerta a un escenario de mayor estabilidad y algo más de dinámica comercial hacia adelante. Esa es la lectura que hace Gabriel Cassarino, responsable de comercio internacional de arroz de Agrosocio, al analizar la evolución reciente del mercado.
“Llegamos a niveles que consideramos piso y hoy se están haciendo negocios”, dijo a Informe Tardáguila.
En la región, los valores se mueven en un rango cercano a los US$ 180 por tonelada para el productor, con oscilaciones puntuales entre US$ 170 y US$ 200, según origen y calidad. En Paraguay se observan referencias incluso más bajas, mientras que Argentina opera algo por encima, apalancada por su mercado interno, que absorbe cerca del 60% de la producción.
En Uruguay, el precio provisorio vigente ronda los US$ 11,05 por bolsa, y el definitivo se definirá a fines de febrero. Cassarino adelantó que ese valor quedará por debajo del provisorio de junio y marcará una referencia para la próxima campaña.
“Lo positivo es que ya arrancamos desde el piso; el escenario ahora es de estabilidad, no de nuevas caídas”, explicó.
Los mercados más activos
Del lado de la demanda, México aparece como uno de los motores más firmes, junto con Centroamérica, especialmente para arroz de cosecha vieja. Europa continúa siendo un destino clave para arroces largos finos e integrales, donde Uruguay mantiene una ventaja competitiva por su capacidad de cumplir exigencias sanitarias y de calidad. Brasil, en tanto, sigue siendo un comprador oportunista en momentos de empalme de zafra.
A nivel global, Cassarino citó estimaciones del USDA que proyectan para 2026 una producción y un consumo mundial prácticamente equilibrados, ambos en torno a 541 millones de toneladas de arroz elaborado. Con un consumo que crece cerca de 1% anual y precios que no incentivan una expansión productiva significativa, el foco empieza a ponerse en 2027.
“Si el consumo sigue creciendo y la producción se estanca, los stocks deberían empezar a bajar. Ahí vemos una oportunidad de cambio en la curva”, proyectó.
En ese escenario, Cassarino señaló que el mercado parece haber alcanzado un piso y que el balance hacia adelante es más constructivo.
“Llegamos a un nivel que consideramos el piso del mercado. A partir de ahora, lo que queda para adelante es que el precio suba”, afirmó, aunque aclaró que no espera una recuperación fuerte en el corto plazo.
Según explicó, el hecho de haber tocado mínimos genera mayor dinámica comercial y reduce la presión vendedora, en un contexto donde la producción regional no viene rindiendo como se proyectaba inicialmente.

