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La escasez de novillos grandes y una relación más favorable entre el costo de alimentación y la conversión de los animales jóvenes están impulsando un cambio en la demanda. Santiago Gaudin dijo que algunos corrales comenzaron a destinar parte de su capacidad a recriar terneros para venderlos a otros establecimientos de engorde o directamente a frigoríficos.

Un nuevo actor comienza a ganar participación en el mercado de terneros y novillos livianos. Los corrales de engorde, tradicionalmente concentrados en la terminación de animales, están explorando un negocio intermedio que consiste en comprar terneros, recriarlos mediante alimentación intensiva y comercializarlos posteriormente a otros corrales o a la industria frigorífica.

Santiago Gaudin, integrante de J. Gaudin Agronegocios y presidente de Lote 21, explicó a Informe Tardáguila que esta modalidad está apareciendo con mayor frecuencia en las consultas de compradores y representa una nueva fuente de competencia por la reposición.

“Muchos corrales están dedicando parte de sus encierres a buscar terneros y meterse en un eslabón intermedio entre el ternero liviano y el novillo pronto”, señaló.

La estrategia consiste en aprovechar la mayor eficiencia de conversión de los animales jóvenes para producir kilos a un costo competitivo. Una vez completada esa etapa, los animales pueden pasar a otro corral especializado en terminación o directamente a un establecimiento vinculado con la industria frigorífica.

El ternero suma un nuevo comprador

Gaudin explicó que la menor disponibilidad de novillos grandes está llevando a los operadores a buscar animales en etapas más tempranas del ciclo productivo. A esto se suma una relación de precios de los granos que, según su evaluación, mejora las posibilidades de alimentación intensiva.

“El maíz se ha tornado mucho más competitivo y el ternero es mucho más eficiente para convertir el alimento en carne”, indicó.

El consignatario sostuvo que, mientras un novillo pesado puede requerir entre 8 y 15 kilos de alimento por kilo de ganancia, un ternero puede alcanzar una conversión considerablemente más favorable. Se trata de referencias generales utilizadas por el operador para explicar el atractivo del negocio, que depende de la dieta y del sistema de producción.

La demanda apunta especialmente a terneros pesados que ya sepan comer y a novillos livianos con condiciones para ingresar a una recría intensiva.

Gaudin observó que este movimiento no se limita a los grandes establecimientos. También algunos corrales de menor escala comenzaron a reservar parte de sus instalaciones para esta actividad.

“Si tienen dos corrales, dejan uno para eso, porque ya nos empezaron a pedir ese tipo de mercadería”, comentó.

El cambio incorpora un competidor adicional para los recriadores tradicionales y la exportación de ganado en pie, dos destinos que habitualmente participan de la demanda por terneros y animales jóvenes.

El ganado gordo recuperó firmeza y las entradas se acortaron

En paralelo, el mercado del ganado gordo volvió a mostrar firmeza después de varias semanas en las que la industria intentó ajustar las referencias a la baja.

Gaudin consideró que la decisión de algunos productores de retener temporalmente animales prontos contribuyó a modificar el equilibrio entre oferta y demanda. La necesidad de abastecimiento de las plantas operativas terminó por impulsar una recuperación de los precios.

“Lo tuvieron que comprar y lo tuvieron que pagar”, resumió.

Actualmente, los mejores novillos se negocian en un rango de US$/kg 5,80–5,85, mientras las vacas buenas se ubican entre US$/kg 5,40 y US$/kg 5,50, con negocios puntuales por encima de esas referencias.

Las vaquillonas mantienen una demanda particularmente firme, tanto desde la industria exportadora como del abasto interno, con valores de US$/kg 5,70–5,80.

El consignatario señaló que las entradas a planta son cortas y que las recientes lluvias agregaron dificultades para acceder a algunos establecimientos, lo que también limita la disponibilidad inmediata de ganado.

De cara a las próximas semanas, no descartó nuevos ajustes, aunque consideró que el escenario más probable es de estabilidad en los valores actuales.

“En el mediano plazo debería mantenerse, por lo menos en estos valores”, estimó, al señalar que las plantas operativas mantienen una fuerte necesidad de hacerse de ganado.

En ese contexto, la búsqueda de animales más jóvenes por parte de los corrales aparece como otra señal de la competencia por una oferta ganadera que continúa ajustada.

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