La producción de leche de Brasil seguirá creciendo en 2027, impulsada por las mejoras en genética, alimentación y manejo de los rodeos. La oficina del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) en Brasilia proyecta una producción de leche de vaca de 26,72 millones de toneladas, un aumento de 2% respecto a los 26,2 millones estimados para 2026. Este año, el crecimiento previsto es de 2,3%.
La expansión se apoya en una mayor productividad, mientras continúa reduciéndose la cantidad de vacas en ordeñe. El informe estima que el rodeo pasará de 17 millones de cabezas en 2025 a 16,2 millones en 2026 y 15,9 millones en 2027. La salida de productores pequeños y menos eficientes convive con el crecimiento de establecimientos más tecnificados, con mayor utilización de sistemas de confinamiento.
La concentración es marcada: alrededor de 60% de los productores entrega hasta 200 litros diarios y aporta apenas 11,9% de la leche, mientras que el 5% que remite más de 1.000 litros por día representa 61,5% de la producción. Las inversiones en instalaciones, genética y alimentación permiten que estos establecimientos aumenten su oferta aun con menos animales.
Sin embargo, el crecimiento no elimina las dificultades competitivas. El USDA señala los elevados costos de producción y recolección, la escasez de personal capacitado y el relativamente bajo contenido de sólidos. También destaca que Uruguay sigue abasteciendo a Brasil gracias a una producción más concentrada geográficamente, que permite reducir costos.
La mayor disponibilidad de materia prima impulsaría en 2027 aumentos de 2,4% en la producción de quesos, a 840 mil toneladas; de aproximadamente 2,3% en manteca, a 90 mil toneladas, y de 1,8% en leche en polvo descremada, a 170 mil toneladas. Para la leche en polvo entera, la expansión sería inferior a 1%, hasta 610 mil toneladas.
Pese a ello, Brasil seguirá siendo un comprador relevante. Las importaciones de leche en polvo entera llegarían a 160 mil toneladas en 2027, un aumento de 3,2% respecto a 2026, mientras que las de descremada permanecerían en 50 mil toneladas. Las compras de quesos subirían de 60 mil a 62 mil toneladas. Para los exportadores regionales, la señal es que el crecimiento de la producción brasileña no implica, por ahora, una retirada del mercado importador.

