Tras casi 50 días sin lluvias significativas, la producción lechera en la zona de Tarariras, departamento de Colonia, sufrió un impacto relevante, especialmente en los sistemas pastoriles.
“En esta zona (Barra de San Juan, en los alrededores de Tarariras) no llueve bien desde el 20 de noviembre. Recién el fin de semana cayeron unos 30 milímetros y hacía por lo menos un mes que no llovía nada”, explicó el productor lechero André Mondon.
La combinación de sequía y altas temperaturas afectó directamente la base forrajera. “Todo lo que es 100% pastoril se ha caído. El pasto se endureció, baja el consumo y además mucha gente adelantó secados porque se viene la parición de febrero y marzo”, señaló Mondon a Informe Tardáguila. Según estimó, la producción habría caído entre 15% y 20% desde el pico hasta el momento actual.
El estrés térmico obligó a extremar el manejo del rodeo. “Hay que cuidar mucho el confort: sombra, agua y, cuando se puede, pastorear de noche”, indicó. A diferencia de otras regiones, el abastecimiento de agua no fue un problema estructural. “Acá se trabaja con pozos y no hubo inconvenientes con las aguadas”, aclaró.
Las lluvias llegaron en un momento clave, cuando también comenzaron a mejorar las señales del mercado internacional. Mondon destacó los últimos remates de la plataforma de Fonterra, el Glboal Dairy Trade, y expresó expectativas respecto a las decisiones de Conaprole. “Con la rebaja del 6% (del precio) en enero esperamos que alcance. En febrero va a haber poca leche y sería una muy mala señal que la cooperativa bajara precios en marzo, justo en los meses de mayor parición”, advirtió.


