
El norte y el este sorprendieron con rindes por encima de lo esperado, mientras el litoral sur confirma una campaña floja. La comercialización sigue atrasada, aunque ganará ritmo en las próximas semanas.
La cosecha de soja en Uruguay avanza con una marcada disparidad regional y un ritmo todavía condicionado por el atraso generado por las lluvias de abril.
Joaquín Basso, gerente de Negocios de Granos de Cargill Uruguay, dijo a Informe Tardáguila que se trata de una de las zafras más demoradas de los últimos años.
“Las lluvias de abril terminaron estirando el ciclo del cultivo e hicieron que la cosecha se atrasara. Es de las cosechas más retrasadas que tenemos registro”, afirmó.
Según explicó, el desempeño productivo muestra dos realidades muy distintas.
Por un lado, el norte y el este del país cerran una campaña claramente mejor a la prevista, con rendimientos que sorprendieron positivamente.
“Hoy en esa zona estamos con avances de cosecha de 85% a 90%, prácticamente terminando, con promedios de kg/ha 2.500”, señaló.
En cambio, el litoral sur —núcleo de la agricultura uruguaya— confirma una campaña mucho más floja, aunque con buena parte del área todavía pendiente.
“En esa región el avance puede estar entre 25% y 35%, pero a priori los rendimientos van a ser malos”, comentó.
En ese escenario, Cargill maneja una proyección de producción país de 1,8 millones de toneladas, dentro de un rango de mercado que hoy oscila entre 1,6 y 2 millones de toneladas.
Ventas atrasadas, pero con mayor movimiento tras el repunte
En materia comercial, Basso indicó que la campaña venía con un atraso importante en ventas por parte de los productores, situación que empezó a cambiar parcialmente con la mejora reciente de precios.
“Cuando la soja comenzó a operar por encima de US$/ton 400 en el mercado local, el productor empezó a vender”, indicó.
De todos modos, aclaró que el ritmo de comercialización sigue por debajo de los promedios históricos para esta altura del año.
“Son volúmenes de venta todavía bastante por debajo de lo habitual”, apuntó.
Ese menor ritmo comercial también se refleja en la programación exportadora, aunque con actividad sostenida en puertos.
“Hay un flujo constante de barcos. Ya se cargaron tres en Palmira y hay seis o siete más esperando en línea”, señaló.
Según el ejecutivo, en los próximos días se espera una aceleración en el ritmo de embarques tanto en Nueva Palmira como en Montevideo.
Primas estables, pero bajo monitoreo
Basso indicó que, más allá de la volatilidad del mercado de Chicago, las primas locales se mantuvieron relativamente estables hacia el cierre de la semana.
“Se podía pensar a principios de semana que, con mayores ventas de Brasil y un eventual mayor flujo de soja estadounidense hacia China, las primas sudamericanas podían sufrir, pero eso se fue diluyendo”, explicó.
Según el ejecutivo, la falta de señales claras desde la demanda china y un enlentecimiento en las ventas brasileñas ayudaron a sostener el mercado regional.
“Hoy tenemos un contexto de primas relativamente estabilizadas”, señaló, ubicando las referencias para Uruguay en el eje de US$/ton -30 a -35. Advirtió, de todos modos, que el escenario sigue siendo extremadamente sensible a factores geopolíticos y comerciales.


