Los precios de la soja cerraron la rueda y la semana con alzas en Chicago. Entre los fundamentos que contribuyeron con las subas se destacó el informe mensual del USDA publicado el pasado jueves, donde el organismo sorprendió al mercado al recortar de 118,27 a 116,38 millones de toneladas su estimación sobre el volumen de la cosecha 2022/2023 de Estados Unidos, frente a los 118,72 millones previstos por el mercado. Además, las existencias finales fueron proyectadas en 5,72 millones de toneladas, por debajo de los 5,99 millones de diciembre y de los 6,42 millones calculados por los operadores.

Otro factor alcista fue Argentina, por el grave déficit hídrico que afecta suelos y cultivos, y que sigue acortando las expectativas de la nueva cosecha. Tanto es así que hay consenso entre los operadores en cuanto a que el USDA se quedó corto al ajustar de 49,50 a 45,50 millones de tonelada su proyección sobre el volumen de la producción. En general, los privados ubican las chances en un rango que va de 37 a 41 millones de toneladas.

La atención de los operadores también apunta a lo que ocurre con la humedad en el Sur de Brasil, más específicamente en Rio Grande do Sul, donde las lluvias continúan siendo escasas y muy erráticas.

En tanto, la Administración General de Aduanas de China relevó el viernes las importaciones de poroto de soja durante diciembre en 10,56 millones de toneladas, un volumen récord para dicho mes. No obstante, el total de compras acumulado en el año, de 91,10 millones de toneladas, quedó un 6% debajo de las importaciones de 2021. Cabe recordar que el USDA redujo de 98 a 96 millones de toneladas su previsión sobre las importaciones chinas de soja.

La posición de la soja de mayo en Chicago cerró a US$ 550,6 por tonelada, con una suba de 1,9% en la semana (US$ 2,94).

En tanto, el maíz subió el viernes por cuarta rueda consecutiva y completó una semana alcista en Chicago. Las razones de la tónica positiva de los precios fueron similares a las comentadas en el espacio de la soja. En efecto, también en modo inesperado, ayer el USDA recortó de 353,84 a 348,75 millones de toneladas el cálculo sobre la cosecha 2022/2023 en Estados Unidos, frente a los 353,91 millones previstos por los privados. El stock final fue proyectado en 31,54 millones de toneladas, por debajo de los 31,93 millones de diciembre y de los 33,38 millones augurados por los operadores.

La falta de humedad en buena parte de las zonas agrícolas de la Argentina y en Rio Grande do Sul, en el sur de Brasil se mantuvo como factor alcista para los precios del maíz, tanto por los recortes que podría implicar para la producción en ambos países, como por un inicio de ciclo comercial que ofrecerá un volumen más bajo del previsto inicialmente como consecuencia de la menor superficie cubierta con maíces tempranos argentino y por la reducción prevista de la primera cosecha brasileña. Esa situación podría favorecer a los exportadores estadounidenses. La posición mayo del maíz avanzó US$ 1,67 en la semana, a US$ 265 por tonelada.

Finalmente, los precios del trigo cerraron con mayoría de alzas en el mercado estadounidense, pero cayeron en el Euronext. La devaluación del dólar frente al euro a lo largo de la semana mejoró la competitividad del grano de EEUU en el mercado de exportación, en detrimento de la oferta de la Unión Europea, algo que todavía no está teniendo un correlato concreto, dado que las ventas estadounidenses siguen ralentizadas. La posición del trigo de marzo en Chicago cerró estable la semana en US$ 273 por tonelada. Fuente: Granar Research.

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