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La corta semana de Pascua dejó ligeras subas para la soja en Chicago y bajas para el maíz y el trigo. La guerra en Medio Oriente continúo influyendo sobre el ritmo del mercado, sobre todo en función de la errática línea argumental de la Casa Blanca.

La estimación de una superficie 26/27 con menos soja en Estados Unidos que la prevista por los operadores y de un área con maíz mayor a las especulaciones tuvo impacto sobre las cotizaciones, aunque sobre el tema no está dicha la última palabra.

Con ligeras subas cerró la semana de la soja en Chicago, donde los contratos mayo y julio sumaron un 0,37% y un 0,41%, al pasar de 425,95 a 427,51 y de 431,83 a 433,58 dólares por tonelada.

Al cabo de la semana la posición mayo del aceite de soja subió un 2,25%, tras variar de 1.486,11 a 1.519,62 dólares por tonelada. Ahora, la ganancia de este contrato en lo que va del año trepó hasta el 40,40% en la comparación con los 1.082,33 dólares vigentes al cierre de 2025.

Semejante escalada continúa siendo alimentada por el impulso derivado del fuerte aumento del petróleo a partir de la guerra en Medio Oriente, que el jueves tuvo un pico de alza particular tras los erráticos dichos del presidente estadounidense, Donald Trump, y por la expansión de la demanda interna del subproducto de la soja gracias al creciente uso de biodiésel en los mandatos de corte. 

Un hecho al que el mercado comenzó a darle trascendencia es a la necesidad de humedad sobre el Medio Oeste y sobre el resto de las principales regiones productoras. En ese sentido, tras la actualización semanal del mapa que monitorea la sequía en Estados Unidos, el USDA elevó el jueves del 42% al 44% de superficie destinada a la soja que experimenta algún grado de sequía, contra el 33% de igual momento de 2025.

En cuanto al trigo, pese al cierre bajista provocado por la acción de los especuladores, la desmejora de los cultivos de invierno y la ponderación de un área destinada al cereal estadounidense en el nivel más bajo desde 1919 podrían dar lugar a repuntes.

El martes en su informe anual sobre la perspectiva de siembras, el USDA proyectó la superficie destinada al trigo 2026/2027 en 17,72 millones de hectáreas, por debajo de los 18,12 millones augurados por los privados; de los 18,22 millones previstos por el organismo en su Foro Anual, y de los 18,33 millones 2025/2026.

La nueva referencia oficial ubicó la superficie destinada al grano fino en el nivel más bajo desde 1919. 

En detalle, con trigos de invierno el USDA reportó cubiertos 13,12 millones de hectáreas, por debajo de los 13,25 millones calculados por los operadores; de los 13,35 millones previstos en el Foro Anual, y de los 13,43 millones cubiertos en la campaña anterior. Y en cuanto a los trigos de primavera –se comienzan a sembrar en los próximos días–, pronosticó un área de 4,60 millones de hectáreas, menor que los 4,81 millones previstos por los privados y que los 4,93 millones 2025/2026. Este sería el dato de siembra de primavera más bajo en 56 años. Frente a estas cifras, el estado de los cultivos y las condiciones ambientales tomarán una dimensión más relevante para la formación de los precios.

Fuente: Granar Research 

 

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