Algunas chacras de cebada en Paysandú presentan complicaciones por ramularia, en una de las zonas más afectadas por las condiciones climáticas de humedad y excesos hídricos, señaló el ingeniero agrónomo Gabriel Carballal.
El técnico indicó que recibió reportes de situaciones de consideración, aunque aclaró que todavía debía recorrer los cultivos para evaluar su estado.
El impacto del clima sobre los cereales de invierno varía según la zona y la etapa de desarrollo. Carballal identificó a Paysandú, el norte de Río Negro y el entorno de Young como los puntos de mayor riesgo, ya que durante la última semana hubo cultivos en plena floración o en llenado de grano.
En cambio, hacia el sur, donde los cultivos están más atrasados, el panorama es más tranquilo.
Una situación similar describió para su zona de trabajo, donde tampoco había observado los problemas de ramularia reportados en cebadas de Paysandú.
En los trigos, las aplicaciones de fungicidas se realizaron a tiempo, pero Carballal advirtió que la protección tiene límites ante condiciones tan adversas. “En una situación extrema como esta, si lográs un 30 o un 40% de protección es algo bueno”, explicó.
De todos modos, su primera impresión es que el problema no tendría una dimensión grave a escala nacional. La evaluación definitiva dependerá de las recorridas por las chacras y de cómo evolucionen los cultivos que atravesaron sus etapas más sensibles durante el período de mal tiempo.



