
Agroenfoque, Lanafil y Procampo unieron operaciones para crear Raizar Agro, una nueva compañía que busca ofrecer una propuesta integral de genética, nutrición y protección de cultivos, además de servicios para productores.
Tres empresas uruguayas de larga trayectoria en el negocio de insumos agrícolas decidieron dar un paso estratégico y unir fuerzas en el mercado. Agroenfoque, Lanafil y Procampo anunciaron esta semana la creación de Raizar Agro, una nueva compañía que apunta a posicionarse con una oferta integral de productos y servicios para cultivos y pasturas.
La alianza comenzó a gestarse hace aproximadamente dos años, cuando se iniciaron las primeras conversaciones entre los accionistas y equipos ejecutivos de las compañías. El proceso incluyó meses de análisis, intercambio de información y negociación entre los directorios, hasta desembocar en un esquema societario conjunto que combina las operaciones y capacidades de las tres firmas.
En entrevista con Informe Tardáguila, Juan Alzugaray, gerente general de Raizar Agro, explicó que la decisión se apoyó en la fuerte complementariedad de las carteras de productos y en la posibilidad de generar sinergias comerciales y técnicas.
La nueva empresa arranca con una facturación anual proyectada superior a US$ 50 millones y el objetivo de consolidarse en el mercado agrícola uruguayo, fortaleciendo primero su negocio principal y luego explorando nuevas áreas de crecimiento.
¿Cómo surge la idea de crear Raizar Agro y cuándo comenzaron las conversaciones entre las empresas?
Hace unos dos años hubo un primer acercamiento del fondo que controlaba Agroenfoque y Procampo hacia Lanafil para explorar posibilidades de colaboración. Nosotros planteamos enseguida que estábamos abiertos a analizar alternativas. Durante el primer semestre de 2024 trabajamos bastante en conjunto, principalmente con Carlos Ameneiro y con participación de José Rico, intercambiando información y evaluando escenarios.
En ese proceso vimos rápidamente que había un potencial muy grande, sobre todo por la complementariedad que existía entre las carteras de productos de las tres empresas. Ese fue el racional principal detrás del proyecto. Hacia agosto de 2024 presentamos a los directorios una propuesta más concreta, que ya apuntaba directamente a crear una empresa conjunta.
¿Cómo se estructuró finalmente la nueva compañía desde el punto de vista societario?
Fue un proceso largo porque implicó discutir temas societarios, de control y de valorización de las empresas. Finalmente se llegó a un esquema de participación 50% y 50%, lo que naturalmente exige un modelo de gobernanza muy cuidadoso para que la empresa funcione con fluidez. El directorio quedó integrado por seis miembros, tres por cada parte. A partir de ahí también se trabajó con los equipos gerenciales para definir la estructura operativa, los procesos, los sistemas y el armado del equipo comercial.
¿Cómo quedó conformado el equipo ejecutivo?
Yo asumí la gerencia general. La gerencia comercial quedó a cargo de Federico Brenda, que tiene bajo su responsabilidad cuatro áreas principales. Por un lado, dividimos la cartera comercial en dos grandes segmentos. Luis Martínez, que venía trabajando con nosotros, se encarga de las cuentas corporativas más importantes y del negocio de cultivos intensivos, que requiere un manejo bastante especializado. Además, tiene bajo su órbita la exportación.
Por otro lado, Diego Cooper lidera el equipo de comerciales que trabaja sobre el territorio en los cultivos extensivos. A eso se suma el desarrollo del negocio de granos, liderado por Alberto Pintos, y toda la parte técnica, que está a cargo de Soledad Echegaray.
¿Con qué volumen de negocios arranca Raizar Agro?
La empresa comienza con una facturación anual estimada algo superior a US$ 50 millones. Nuestro ejercicio cierra en julio y estimamos que al finalizar este primer año fiscal estaremos en el entorno de US$ 51 o US$ 52 millones.
¿Cuáles son las primeras líneas estratégicas para el crecimiento de la empresa?
Lo primero es fortalecer el negocio que ya conocemos, el corazón de lo que hacemos. Ahí tenemos desafíos importantes, por ejemplo ampliar la cartera genética y seguir desarrollando el negocio de nutrición.
También tenemos un convenio con Yara, con quien volvimos a trabajar después de muchos años. Ahí vemos un potencial importante de crecimiento.
Además, Agroenfoque había empezado a exportar fertilizantes formulados desde Uruguay hacia la región, y creemos que ese es un negocio que puede tener desarrollo. En Uruguay hay antecedentes muy buenos en formulación de agroquímicos, y creemos que algo similar puede pasar con fertilizantes.
Por otro lado, vemos oportunidades en avanzar hacia una integración más horizontal, por ejemplo en el negocio de granos, complementando la oferta tecnológica que le damos al productor con otras alternativas comerciales.
¿Cuál es hoy el principal desafío en esta nueva etapa?
Tenemos un desafío cultural muy importante. Se trata de tomar lo mejor de la cultura de las tres empresas y construir una nueva cultura común. Son compañías con trayectorias fuertes y con fundadores muy reconocidos en el sector. Por eso es clave lograr una integración que respete esas identidades pero que al mismo tiempo construya algo nuevo.
Hacia afuera, el desafío es consolidarnos, que el mercado conozca la propuesta de Raizar Agro y que los productores confíen en esta nueva empresa para poder crecer a partir de ahí.