A principios del mes de febrero, en el marco de la comparecencia del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ing. Agr. Fernando Mattos al Parlamento, se realizó una estimativa de las pérdidas del sector agropecuario por parte de la Oficina de Programación y Políticas Agropecuarias (OPYPA), en la cual se estimó una pérdida en el sector primario de US$ 1.180 millones.

En los últimos 30 días han sucedido una serie de hechos en el sector agropecuario, que han llevado a que los productores vayan adoptando medidas de diferentes índoles, el principal ha sido la ausencia de precipitaciones generalizadas que permitieran cambiar la situación de estrés hídrico, permitiendo llegar al final de los cultivos con buenos rendimientos y que las pasturas, así como el ganado, comenzaran a recomponerse.

Al pasado viernes, al ser consultado al respecto, el ministro Mattos indicó que en la actualidad se han superado los US$ 1.800 millones de pérdidas, únicamente en el sector primario “porque transcurrido un poco más de un mes de la última estimativa, las lluvias no ocurrieron y tenemos un quebranto productivo, especialmente en lo que son los cultivos de verano”, dijo el jerarca. Al mismo tiempo aclaró que este número “es dinámico” y se continuará calculando y corrigiendo “hasta que termine el proceso”.

Mattos hizo hincapié que las pérdidas calculadas son exclusivamente aquellas que han sido causadas por la sequía directamente en la producción, en el sector primario agropecuario. “No estamos hablando de los costos indirectos, las pérdidas indirectas o las inducidas, es decir, producto que no está, es producto que no se transporta, que no se cosecha, no se almacena, no se procesa y no se exporta; es un producto que no se industrializa”, explicó.

El ministro aclaró que muchas de las pérdidas visualizadas hasta el momento “son irreversibles” y que “algunas van a tener consecuencias a mediano y largo plazo”. En este sentido marcó “la pérdida de la tasa de natalidad de los ganados, de la concepción de las vacas”, que según entiende “va a determinar que tengamos un número importante de menores nacimientos en la próxima primavera, y eso tendrá consecuencias dentro de tres años”.

Tras su visita al departamento de Soriano, Mattos explicó que a nivel de las chacras hay pérdidas millonarias para el sector. Según mencionó hay chacras que llegaron a un punto de irreversibilidad, que ha determinado que los productores las están cosechando para forraje o directamente le han puesto ganados encima, como está sucediendo en varios puntos del país. En este sentido, por ejemplo, un productor de Artigas logró arrendar una chacra de soja en Salto, que se iba a abandonar dada la falta de productividad, para ingresar ganados a la misma.

A pesar de esas situaciones, Mattos aclaró que “no es un tema parejo de pérdida total. Estamos en una especie de mosaico climático y hay lugares que han llovido puntualmente”.

Sobre la recorrida por la zona de Dolores, dijo “vimos sistemas de riego con altas inversiones por hectárea que se quedaron sin agua. Lo mismo que se observó a nivel de la granja, en enero, en nuestras primeras recorridas en la zona granjera de Montevideo y Canelones”. En este sentido mencionó que se vieron “pívots desplegados sobre una soja seca abajo porque se quedaron sin agua, por lo prolongado del proceso”.

Mattos indicó que los productores incurrieron “en el gasto del riego, pero el agua no alcanzó para terminar el ciclo y al haber algo que es totalmente imprevisto, que no llueva en un periodo tan largo de tiempo”. Según el jerarca ministerial, “nunca se ha visto en los últimos tiempos que no haya prácticamente productividad alguna y que haya un daño tan importante en los sistemas productivos como esta oportunidad”.

“Para que se entienda la magnitud que tiene este fenómeno climático”, el ministro dijo que OPYPA ha generado un cuadro comparativo desde 1990, “donde se registró la última seca importante que se tenga memoria, en el 89-90. Es decir, que estamos hablando en más de 30 años, en dólares corrientes”, que “la pérdida de la seca 22-23 es superior a la suma de todas las demás sequías de los últimos 30 años”, dijo Mattos.