
Las dos variables que en mayor medida definen el estado del mercado del ganado a faena, la demanda internacional y las condiciones forrajeras, son auspiciosas en los primeros días del año.
En cuanto al régimen hídrico el país está partido en dos, con condiciones prácticamente ideales en el norte (donde habita el grueso de la población ganadera) y desafiantes en la mitad sur. Las lluvias del fin de semana pasado regaron todo el país, con registros significativos en el sur que, si son acompañados por nuevos episodios en los próximos días (eso afirman los pronósticos) podrán comenzar a mejorar la situación.
En cuando a los mercados internacionales, que evolucionaron con significativa firmeza durante buena parte de 2025, traccionados fundamentalmente por Estados Unidos y Europa, comenzaron el año con renovados bríos de parte de China.
La demanda desde China es muy intensa luego de que se conociera la salvaguarda con la que se pretende proteger a la producción doméstica. La restricción a las importaciones desde Brasil llevó a que muchos importadores (no todos) salieran raudos a comprar carne aceptando pagar precios sensiblemente superiores a los que regían pocos días antes. No es que hayan mejorado las condiciones de la demanda interna, es especulación de algunos importadores ante la preocupación de quedarse sin producto para el segundo semestre del año. Prefieren comprar ahora más caro a no tener producto.

Es que Brasil debería pasar de un promedio mensual de 137 mil toneladas exportadas a China en 2025 a una media de 92 mil toneladas este año, 33% menos. Uno de cada tres kilos embarcados por los exportadores brasileños debería buscar otro destino, ya sea en otros países importadores como en el mercado doméstico.
El hecho es que, de esta manera, China se suma al fervor de Estados Unidos y Europa, compitiendo de forma mucho más intensa.
Cuando un mercado sufre estos fuertes sacudones por motivos que no son los genuinos de una reactivación de la demanda, suelen acarrear una elevada volatilidad. Subas expresivas pueden ser seguidas de bajas del mismo tenor si es que se produce un cambio en las decisiones oficiales como, por ejemplo, que se habilite a Brasil a utilizar cupos que no serán completados por otros proveedores, caso fundamentalmente de Estados Unidos. Por lo tanto, hay que tener los recaudos del caso.
Pero el hecho concreto es que el año 2026 comienza con condiciones para el mercado de hacienda terminada que son auspiciosas.

