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Desde París
La mayor feria alimentaria de Europa confirmó que la carne vacuna atraviesa un escenario de oferta restringida y valores elevados. La suspensión de Brasil en el mercado europeo abre oportunidades para Uruguay, aunque los importadores todavía tienen existencias y muestran resistencia a nuevas subas
SIAL París 2026 dejó una sensación que se repitió en buena parte de las conversaciones con frigoríficos, traders e importadores: la demanda internacional de carne vacuna sigue firme, pero los compradores comienzan a encontrar dificultades para trasladar los elevados precios al consumidor. No parece haber un problema de interés por el producto, sino de cuánto está dispuesto a pagar el mercado.
En una feria con una importante actividad comercial, quedó expuesta la diferencia entre las pretensiones de los exportadores y las posibilidades de los importadores. La hacienda se ha valorizado en todo el Mercosur y la industria necesita defender sus precios de venta con márgenes muy apretados o en rojo. Del otro lado, los compradores advierten que el consumo no siempre acompaña.
Un ejecutivo de un frigorífico paraguayo lo resumió durante una de las entrevistas realizadas en París: “El consumo no está dispuesto a pagar estos valores”. Es una advertencia relevante después de un 2026 excepcional para los precios ganaderos.
Europa mira más allá de Brasil
La suspensión de las exportaciones brasileñas hacia Europa fue uno de los asuntos más comentados en el pabellón de carnes. Brasil deja un espacio importante, especialmente en el negocio de congelado, pero también de enfriado, y los importadores ya buscan proveedores alternativos.
Sin embargo, el efecto no será inmediato. Antes de la suspensión ingresó un volumen considerable de carne brasileña que todavía permanece en depósitos europeos. Desde un frigorífico uruguayo se advirtió que esos inventarios están demorando nuevas compras, aunque también se confirmó el acercamiento de clientes que tradicionalmente operaban con Brasil.
La oportunidad para Uruguay, Argentina y Paraguay existe y algunas empresas ya comenzaron a aprovecharla. Una de las principales compañías frigoríficas del Mercosur confirmó que está abasteciendo desde Uruguay y Argentina a clientes europeos que antes compraban producto brasileño, particularmente cortes de la rueda destinados a Italia.
También aparecen posibilidades para delanteros congelados y otros productos industriales. Pero habrá que esperar a que se reduzcan las existencias para conocer el verdadero impacto sobre los precios.
A este escenario se suma la nueva cuota del acuerdo Mercosur-Unión Europea. Su implementación gradual puede ayudar a compensar parte de las diferencias comerciales mediante menores aranceles, aunque el reparto entre los socios del bloque todavía genera discusión y ruido a la hora de cerrar negocios con cierta fluidez.
China condicionará el próximo año
China volvió a ocupar un lugar central en las conversaciones, especialmente por la estrategia que adoptará Brasil frente a su cuota de importación de 2027.
Hay operadores que anticipan una fuerte concentración de embarques durante los primeros meses del año, con la posibilidad de que el cupo brasileño se agote rápidamente. Otros tienen una visión más moderada.
Un ejecutivo de una de las mayores empresas cárnicas de la región descartó que Brasil complete su cuota durante el primer trimestre. Argumentó que la menor disponibilidad de ganado limitará la producción y reveló que existe una propuesta del gobierno brasileño para administrar los volúmenes de exportación por empresa, aunque todavía no se ha formalizado.
Más allá de cuándo se agote ese cupo, su funcionamiento tendrá consecuencias sobre los precios y la distribución de los negocios entre los proveedores sudamericanos.
Para Uruguay, el desafío será aprovechar las oportunidades que pueda generar la limitación de los embarques brasileños sin perder posicionamiento comercial. La menor oferta regional de ganado constituye un respaldo para los valores, pero tampoco garantiza que China acepte cualquier precio.
La oferta seguirá ajustada
Si hubo una coincidencia entre los operadores fue la perspectiva de una disponibilidad restringida de ganado durante 2027. Brasil atraviesa una fase de menor oferta, mientras Uruguay y Argentina también enfrentan costos elevados de la materia prima. En ese contexto, las expectativas apuntan a otro año de precios firmes, aunque difícilmente se repitan aumentos de la magnitud observada en 2026.
Estados Unidos seguirá siendo una referencia importante, pero también mostró señales de cautela. Un operador comercial que trabaja con carne sudamericana advirtió sobre la acumulación de producto importado y una demanda menos dinámica. En Chile, los compradores tampoco están convalidando plenamente los valores pretendidos por los frigoríficos paraguayos.
Son señales que conviene observar: una oferta ajustada puede sostener los precios durante bastante tiempo, pero no elimina los límites de la demanda.
SIAL también dejó un mensaje que trasciende la coyuntura comercial. Desde la organización de la feria se insistió en la necesidad de que los productores sudamericanos comprendan mejor las diferencias entre los consumidores europeos y adapten sus productos a cada destino.
La síntesis fue sencilla: sabor, calidad y precio.
La trazabilidad, el origen y las garantías sanitarias siguen siendo fundamentales, pero no sustituyen esos atributos a la hora de concretar una venta.
En esa línea se inscribe la campaña de promoción de la carne uruguaya en Europa, que busca diferenciar al país de la categoría genérica de carne sudamericana y destacar sus condiciones de producción.
La conclusión que deja París es que Uruguay llega a 2027 con oportunidades comerciales relevantes, particularmente en Europa, pero también con exigencias mayores. La ausencia de un competidor puede abrir una puerta; sostenerse en ese mercado dependerá de la capacidad de ofrecer el producto adecuado, con una calidad reconocida y a un precio que el consumidor esté dispuesto a pagar.

