Llegó a su final la zafra de toros 2022 con muy altos porcentajes de venta y un valor medio que superó por escaso margen al de la anterior.

La expectativa previa al arranque de la actividad era muy auspiciosa dados los récords a que habían llegado los precios del ganado a faena y la reposición. Los resultados de los primeros remates confirmaron esa expectativa, con ventas totales —o casi— y promedios que se ubicaron en el entorno de los US$ 3.800.

Sin embargo, con el transcurrir de la zafra las condiciones empezaron a empeorar, tanto en lo que refiere a la situación forrajera como a los precios del mercado. La sequía se extendió por todo el país —más grave en el sur que en el norte—, lo que llevó al Ministerio de Ganadería a declarar, una vez más, la emergencia agropecuaria.

Además, los precios del gordo cayeron de forma estrepitosa. De los US$ 4 el kilo a los que comenzó la zafra el novillo gordo bajó a US$ 3,20-3,30, y venía de US$ 5 tan solo un mes antes. En el caso de los terneros pasó algo similar. Promediando setiembre la referencia se ubicaba en el entorno de los US$ 3 por kilo y bajó a US$ 2,15-2,20 hacia el final de la zafra.

El promedio de los algo más de 5 mil toros comercializados de los que Tardáguila Agromercados recabó información fue de US$ 3.430, por los que se facturaron unos US$ 17,4 millones. El valor medio fue unos US$ 100 superior al de la zafra anterior.

La raza Aberdeen Angus predominó nítidamente con 61% de los reproductores comercializados, duplicando la venta de Hereford, que fueron 30% del total. El restante 9% fue mayoritariamente para razas sintéticas, tanto Brangus (4%) como Braford (2%) y entre las demás aparecen razas continentales (Limousin, Charolais) y otras tradicionales como Shorthorn y nuevas como Senepol.

Por su parte, entre las principales razas la que logró un valor medio mayor fue la Hereford con US$ 3.567 por toro, seguida por Braford (US$ 3.505), Aberdeen Angus (US$ 3.414) y Brangus (US$ 3.143).

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