Si hubo un tema en la última Expoactiva que marcó buena parte de la agenda con distintas actividades de actores públicos y privados fue la problemática que enfrenta buena parte del país por la baja del Ph en los suelos, algo que ya está provocando serios perjuicios económicos por la merma de rendimientos en cultivos y pasturas.
En una de las tantas charlas que brindó en la Expoactiva el director de la consultora Unicampo, Ing. Agr. Esteben Hoffman, dijo que Uruguay “ingresa el mundo de la acidificación y no sale más más ahí”. El experto indicó que ese resultado se dio por la combinación de varios procesos por la extracción de calcio y magnesio de los suelos. “Cada soja que le exportamos a China se lleva mucho calcio y magnesio y lo ocupa el hidrógeno. El menor pH es el resultado de eso”, aseguró.
Hoffman advirtió que el pH en los suelos cae muy rápido, y ya es una “tendencia” que se observa en varios potreros de Uruguay, sin posibilidad de reversión. “La única forma es con algún tipo de encalado voluminoso. No hay magia en esto”, afirmó.
El director de Unicampo recordó que este es un tema que preocupa desde un tiempo, ya que en el 2015 había un 10% o 15% de las chacras con problemas de pH. Un muestreo que se hizo entre 2021-2023 en más de 16 mil ha demostró que ¼ de los potreros estaba con un pH menor a 5,5, mientras que el 27% de las chacras del corazón agrícola estaban ácidas. “En Soriano una de cada tres chacras está acidificada”, alertó. Puso como ejemplo el caso de una chacra de alfalfa en Cañada Nieto con ese problema. “Los lecheros tienen un problemón porque combinan especies más sensibles”, indicó.
Hoffman definió al encalado como “el sostén de la agricultura, lechería y ganadera intensiva del futuro”, y que es un “un camino de ida, sin retorno”.
Los resultados que arrojó un plan piloto de la Agropecuaria de Dolores con 8 productores que encalaron fueron más que alentadoras, con rindes de soja y canola de hasta 1.000 kg/ha más versus una chacara común, de 2.000 en el caso del trigo, de 2.400 kg/ha en la cebada y de 600 kg/ha en la avena.
Hoffman indicó que aplicar 2 toneladas de cal por ha “no sirve para nada”. Indicó que, según el tipo de suelo, se requieren entre 4 y 6 toneladas por ha, y que sus resultados se ven de forma inmediata, a los tres meses.