El climatólogo argentino, Mario Navarro, advierte que la fase cálida prolongada traerá precipitaciones sectorizadas, temperaturas superiores a la media y eventos severos para la campaña de maíz y soja en la región pampeana, el Litoral, Uruguay y el sur de Brasil.
El fenómeno climático El Niño está ingresando de forma progresiva y pausada en el Cono Sur, pero se mantendrá activo durante un ciclo prolongado que abarcará lo que resta de 2026, todo el año 2027 y el primer trimestre de 2028 (enero, febrero y marzo), cuando recién comenzará a atenuarse hacia una fase de neutralidad. Así lo proyectó el climatólogo argentino Mario Navarro, director del Centro Meteorológico de Salsipuedes (Córdoba) e integrante de la vigilancia meteorológica europea, durante su disertación en el bloque climático del encuentro "Código Maíz", organizado por Illinois Semillas.
De acuerdo con la evaluación técnica de Navarro, el calentamiento del océano Pacífico ecuatorial —que alcanzará anomalías de +2,2 a +2,3 ºC en su fase más intensa— interactúa con el Atlántico, el Índico y el calentamiento antártico (reflejado en marcas inusuales de 22 a 23 ºC en Ushuaia en los últimos días). A diferencia de episodios anteriores que cayeron abruptamente, el especialista explicó que la anomalía describirá una "meseta" durante 2027, configurando en la práctica un "segundo Niño" consecutivo para Sudamérica durante el otoño, invierno y primavera de 2027.
Lluvias récord hacia el verano
Consultado específicamente sobre el comportamiento hídrico en los países socios del Mercosur, Navarro advirtió que el núcleo más virulento de precipitaciones a partir de la segunda quincena de diciembre, enero, febrero y marzo se concentrará sobre el litoral uruguayo, el norte, el oeste y el sur de Uruguay, el centro-este y sudeste de Brasil, el este y sudeste de Paraguay y el Litoral argentino.
El climatólogo proyectó que en estas regiones uruguayas (litoral, norte, oeste y sur) los registros pluviométricos del verano y arranque del otoño llegarán a triplicar los valores de los últimos 100 años en episodios puntuales, impulsados por eventos extremos de 100, 200 y hasta 300 milímetros y acumulados mensuales que en franjas de la cuenca (al igual que en Brasil y Entre Ríos, donde ya se han observado marcas históricas de 560 a 586 mm) pueden alcanzar entre 500 y 600 milímetros en un solo mes, producto de la suma de dos temporales de 180 a 200 mm más lluvias intermedias de 50 a 100 mm.
En Brasil, desde Río de Janeiro hacia el sur de Brasil, Navarro estima acumulados de 300 a 500 milímetros que triplicarán la media histórica y marcarán uno de los récords de los últimos 90 años. Por su parte, Paraguay —que venía atravesando un pulso más seco e irregular— recibirá abundantes lluvias en sus regiones centro-noreste, este y sudeste (con menor incidencia en el noroeste paraguayo).
Trigo y maíz
Para la región pampeana y la zona núcleo agrícola, Navarro trazó una secuencia de lluvias que irá "de menor a mayor cuantía", diferenciando claramente el arranque irregular de la primavera respecto de la homogeneidad que adquirirá El Niño a partir de mediados de febrero de 2027:
Frente a los lotes de trigo que venían recibiendo lluvias escasas ("de a pucho", de 30 a 40 mm), anticipó frentes que emparejarán la humedad con registros de 50 a 80 milímetros y picos superiores a 100 milímetros, señalando ventanas de inestabilidad para los días 2, 3, 9, 13 y 18 de noviembre, además de precipitaciones tanto para las fiestas de fin de año como para el inicio de 2027.
Primavera vs. verano–otoño: El promedio de lluvias de la primavera 2026 en la zona núcleo se ubicará entre 175 y 250 milímetros (con picos puntuales de 300 mm; en el arranque primaveral, de 98 a 115 mm hacia el este y de 65 a 70 mm hacia el oeste). En cambio, entre el verano y abril de 2027 los acumulados treparán a un rango promedio de 269 a 375 milímetros, alcanzando la máxima expresión de El Niño desde la segunda quincena de febrero y durante marzo y abril de 2027 (con entre 130 y 250 mm mensuales y temporales generalizados de 5, 7 y hasta 10 días consecutivos).
Durante noviembre, diciembre y parte de enero persistirán "baches" de 5, 8 a 10 días sin precipitaciones (especialmente sobre el oeste y sudoeste de Córdoba y noroeste de La Pampa), alternados con tormentas localmente severas cada 20, 50 o 100 km² sobre el centro-sudeste de Córdoba, centro-sur y este de Santa Fe, noreste y sudeste de Buenos Aires, noreste de La Pampa y el centro y sudeste de Entre Ríos (frente a las costas de Salto, Paysandú y Río Negro en Uruguay).
Ante este patrón, recomendó a los productores e ingenieros agrónomos "sembrar en cuadrícula" —escalonando la implantación del maíz entre el inicio de la ventana, la segunda quincena de noviembre, la primera de diciembre y la primera de enero— para asegurar que el llenado de grano coincida con la fase más estable y abundante de lluvias.
Baja heliofanía (nubosidad)
Uno de los puntos agronómicos más relevantes fue el análisis de la baja heliofanía (falta de radiación solar directa), factor que reduce la tasa fotosintética en maíz y genera preocupación por la calidad industrial y el peso hectolítrico del trigo. Navarro explicó que la entrada constante de aire húmedo del Pacífico y del Atlántico choca con frentes fríos livianos que actúan como un "elástico", manteniendo los cielos cubiertos durante 10 a 15 días por mes.
El porcentaje de cielo cubierto o parcialmente nublado (heliofanía difusa), será del 44,5 % en noviembre, subirá al 53,5 % en diciembre, oscilará entre 49,5 % y 51,6 % en enero, alcanzará un pico crítico del 62 % en febrero y se mantendrá entre 57 % y 60 % en marzo, con una humedad promedio en el perfil del suelo de entre 36 % y 71 % (y del 71 % al 97 % tras las lluvias).
Además, tras un mes de agosto que ya marcó un récord de 9 eventos de granizo y 11 tormentas severas (cuadriplicando la media histórica), advirtió que entre octubre, noviembre y diciembre las tormentas convectivas ingresarán en diagonal de noroeste a sudeste acompañadas por caída de granizo y vientos del noreste, este y sudeste de 60 a 70 km/h, con ráfagas de 70 a 80 km/h y picos locales de hasta 100 km/h asociados a sistemas de ciclogénesis.
En el caso de las temperaturas, el climatólogo mencionó que luego de un invierno benigno (con 28 a 32 heladas frente a una media de 52 y mínimas de suelo 2,3 a 3,4 ºC superiores a lo normal), noviembre tendrá mínimas de 13 a 15 ºC y máximas de 28 a 32 ºC; diciembre registrará mínimas de 19 a 23 ºC y máximas de 28 a 34 ºC; y enero combinará noches frescas favorables para el maíz con tardes de 30 a 34 ºC (y sensación térmica de 36 a 37 ºC). Los picos térmicos se desplazarán hacia el final del verano y el arranque del otoño 2027: en marzo, abril y mayo las mínimas oscilarán entre 16 y 23 ºC, por lo que no habrá heladas tempranas al inicio del otoño 2027, postergándose las primeras heladas recién para la segunda quincena de mayo y comienzos de junio de 2027.
Finalmente, Navarro destacó una ventaja estratégica para los agronegocios del Mercosur en el mercado mundial de granos, mientras Sudamérica dispondrá de dos años y medio de buena oferta de agua, Norteamérica (Estados Unidos), Europa, India y Australia pasarán de un invierno húmedo a una campaña de primavera-verano con sequía severa y temperaturas extremas, posicionando a la producción sudamericana con una clara ventaja productiva y exportadora.
