La prolongada sequía dejó su huella en los cultivos de verano en el suroeste de Colonia, con efectos muy distintos según la fecha de siembra. En la zona de Barra de San Juan, en los alrededores de Tarariras, los maíces implantados en setiembre fueron los más perjudicados. “Florecieron sin agua y no cuajó la semilla. Con los golpes de calor de fin de año, mucha gente terminó picando adelantado, con 22% o 25% de materia seca”, explicó el productor lechero André Mondon.
Esos materiales, señaló, quedaron con bajo valor energético. “Son maíces con mucha fibra y muy poco almidón. Se perdió un rendimiento bastante importante”, dijo a Informe Tardáguila. En muchos casos, el picado se realizó unas tres semanas antes de lo ideal, ante el temor de mayores pérdidas por estrés térmico.
La situación fue algo distinta para los maíces sembrados a comienzos de octubre, que lograron resistir la seca y ahora muestran mejores perspectivas tras las lluvias. “Esos maíces se van a poder hacer a fin de enero y van a llegar a meter algo de grano. No van a ser excepcionales, pero son diferentes”, afirmó. También los maíces de segunda reaccionaron positivamente, aunque con pérdida de potencial vegetativo.
Las precipitaciones del fin de semana pasado cambiaron rápidamente el ánimo en la zona. “En dos o tres días fue impresionante cómo crecieron los cultivos”, comentó Mondon. A partir de la semana pasada, volvió a activarse con fuerza la siembra de maíz. “Se está sembrando mucho maíz y se va a seguir sembrando en estos días. Algo de soja se plantó, pero ya es tarde” para ese cultivo, concluyó.

