Walter Hugo Abelenda señaló que el ganado gordo de pasto continúa muy escaso y la industria negocia prácticamente “lote a lote”. En la reposición, Plaza Rural mostró subas generalizadas y una colocación prácticamente total durante la primera jornada de su remate 326.
El mercado ganadero mantiene una tónica de marcada firmeza, tanto para la hacienda gorda como para la reposición. Walter Hugo Abelenda, director de Walter Hugo Abelenda Negocios Rurales, dijo a Informe Tardáguila que la escasez de ganado preparado continúa condicionando a la industria, mientras los buenos valores del gordo, las lluvias y las perspectivas de una primavera con abundante forraje impulsan la demanda por ganado de reposición.
La primera jornada del remate 326 de Plaza Rural dejó una señal contundente. Abelenda la definió como un “rematazo”, con subas en las distintas categorías y una colocación prácticamente total. Al momento de la entrevista todavía restaba finalizar la jornada, pero señaló que únicamente había quedado sin vender un lote de novillos de 2 a 3 años por una diferencia entre las pretensiones del vendedor y el mercado.
El consignatario explicó que confluyen varios factores. Por un lado, la oferta de reposición continúa siendo muy escasa, pese a que Plaza Rural consiguió reunir más de 10.000 vacunos para esta edición. Por otro, desde el remate anterior se produjo una nueva tonificación del ganado gordo, que mejoró las expectativas de quienes necesitan volver a comprar.
A esto se suma la perspectiva forrajera. “La gente que vende lo gordo tiene que reponer”, sostuvo Abelenda, y agregó que muchos productores esperan una primavera con buena disponibilidad de pasto.
Ese escenario, explicó, suele trasladarse rápidamente a los precios de la reposición, porque permite proyectar la producción de kilos a pasto, “la producción de carne más económica que podés realizar en todo el año”.
Para la segunda jornada de este viernes, Abelenda esperaba que la firmeza se extendiera a los vientres. Plaza Rural tiene una oferta cercana a 2.000 vientres preñados, una categoría que consideró particularmente buscada. Con vacas de invernada que superan US$/kg 2,50 y pueden rondar o superar US$ 1.000 por cabeza, entendió que pagar entre US$ 1.300 y US$ 1.500 por una buena vaca próxima a producir un ternero “no parece alocado”.
También observó una oferta más restringida de vacas de invernada. Los altos precios de los terneros y las perspectivas del negocio llevaron a que algunos criadores decidieran darle otra oportunidad a vientres que, en otras circunstancias, habrían salido del rodeo.
El novillo especial alcanza los US$/kg 6
En el mercado del ganado gordo, Abelenda describió una demanda muy firme frente a una oferta particularmente reducida de animales provenientes de praderas, verdeos y campo. “No es corriente US$/kg 6 por un novillo bueno, pero por un novillo especial es corriente”, afirmó. Para otros ganados bien terminados manejó referencias de US$/kg 5,90-5,95.
Las dificultades provocadas por las intensas lluvias esta semana agregaron más presión. En varios casos no se puede acceder a los establecimientos para cargar, mientras la industria necesita completar sus faenas. Esto obliga, según explicó, a negociar “lote a lote”.
La vaca pesada también acompañó la valorización. Abelenda aclaró que su escritorio no había concretado operaciones recientes en esa categoría, pero señaló haber escuchado referencias de US$/kg 5,70-5,80 para los mejores animales. En vaquillonas, la competencia puede ser incluso mayor cuando se trata de animales aptos para abasto, debido a la puja entre ese destino, los corrales y la exportación en pie.
La oferta de pasto demoraría en aparecer
Pese a la mejora de las condiciones forrajeras, Abelenda no espera una oferta abundante de ganado de pasto en el corto plazo. Las lluvias fueron inicialmente muy necesarias, pero la continuidad del tiempo húmedo obligó a retirar animales de algunos verdeos para evitar daños, retrasando nuevamente su terminación.
“Hasta fines de octubre oferta en abundancia no va a haber”, estimó. Además, señaló un cambio que viene ganando peso en la estructura productiva: parte de los invernadores ya no lleva los novillos hasta la terminación exclusivamente a pasto, sino que los vende con 400 kg o algo más para ingresar a los encierres.
Por eso, Abelenda considera que “el gran protagonista de acá para adelante va a ser el corral”. Los encierres están bien abastecidos de hacienda y trabajando con intensidad, por lo que tendrán un papel central para sostener la oferta destinada a faena mientras siga faltando ganado terminado a pasto.

