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Una fuente informó a World Beef Report (WBR) que, al 14 de setiembre, se habían utilizado unas 22 mil toneladas de la nueva cuota estadounidense de 100 mil toneladas habilitadas para ingresar sin arancel este mes, en el marco de las 300 mil tons que anunció Donald Trump hasta noviembre para intentar reducir los precios de la carne picada en EEUU.

La expectativa de que la nueva cuota estadounidense impulsara las ventas paraguayas de bloques no se concretó hasta el momento. Un exportador señaló a WBR que los compradores no están trasladando a los proveedores el beneficio de la eliminación del arancel de 26,4% y que, además, existe abundante mercadería que ya estaba en depósitos in bond y ahora está ingresando al mercado. “La gran esperanza de ventas de bloques a USA no se cumplió”, resumió.

Un trader que se encuentra en EEUU señaló que persiste una brecha importante entre las pretensiones de los frigoríficos paraguayos y los valores que están dispuestos a pagar los compradores por bloques. Para bloques 95 CL, los clientes buscan comprar en torno a US$/t 5.800-6.000 CFR, mientras que las plantas pretenden valores por encima de US$/t 6.400-6.500. La cautela responde también a la incertidumbre sobre la nueva cuota estadounidense y el riesgo de que las condiciones vuelvan a modificarse antes de que llegue la mercadería.

“No sabés si por el camino Trump cambia de vuelta su decisión”, comentó. Por ese motivo, el operador dijo que no está dispuesto a comprometer cargas a los valores que pretende actualmente la industria.

A juicio de un bróker regional, buena parte del volumen que ingresó en las dos primeras semanas de setiembre corresponde a carne que ya estaba en tránsito cuando se anunció el mecanismo a fines de agosto, e incluso a mercadería que algunos importadores pudieron haber demorado para aprovechar el beneficio arancelario. La situación también “abrió discusiones comerciales entre compradores y proveedores” por cargamentos que se negociaron con arancel y que ahora podrían ingresar sin pagarlo.

La fuente mantiene sus dudas sobre la posibilidad de que la cuota genere un aumento significativo de los embarques. “No cambiás de un día para el otro la programación”, explicó.

Paraguay atraviesa un período de baja faena tras la salida de las cuadrillas kosher, mientras que Brasil habría reducido con anticipación la programación de faenas ante la perspectiva de agotar su cuota en China. Por eso, considera que ninguno de los dos países dispone inmediatamente de grandes volúmenes adicionales para destinar a EEUU. A esto se suman los tiempos de tránsito: para Paraguay, estimó que las cargas deberían salir a más tardar hacia el 25 de octubre para tener certeza de ingreso antes de fines de noviembre.

Con ese escenario, la fuente proyectó que durante setiembre difícilmente ingresen mucho más de 50 mil toneladas bajo el nuevo mecanismo. Octubre podría mostrar un volumen mayor y noviembre es una incógnita, aunque dependerá especialmente de China. Si el mercado chino consolida la recuperación, los exportadores tendrían menos incentivos para colocar carne en EEUU, donde los precios permanecen deprimidos.

“No veo mucha carne yendo a Estados Unidos más allá de los que quieran armar inventario sin pagar el arancel”, resumió.

Además, la proximidad de la apertura de las cuotas regulares el 1º de enero permitiría postergar la nacionalización de eventuales stocks que no ingresen dentro del período extraordinario.

Australia es el que ejerce la mayor presión

Un intermediario consultado por WBR consideró que la presión actual sobre el mercado estadounidense responde más “a la abundante oferta australiana que a Brasil”.

Australia es, según su análisis, el origen que más incrementó sus envíos frente al año pasado entre los grandes proveedores, mientras que Brasil elevó sus colocaciones, pero en una magnitud comparativamente menor. Argentina también aumentó con fuerza sus exportaciones en términos porcentuales —estimó que podría pasar de menos de 40 mil toneladas a cerca de 100 mil en el año—, aunque todavía representa un volumen relativamente acotado dentro de las importaciones estadounidenses.

A este escenario se suma un componente estacional. Setiembre suele ser un mes de transición tras el cierre de la grilling season y antes de que comience la planificación de compras para las fiestas.

Según un análisis de Expana, en 9 de los últimos 10 años tanto los 90 CL como los 50 CL domésticos registraron en setiembre valores inferiores a agosto y terminaron el mes por debajo de sus niveles de apertura. En el caso del 90 CL australiano, esa caída ocurrió en seis de los últimos diez años.

 “Setiembre nunca fue un mes de gran demanda y de grandes precios”, señaló, por lo que parte de la actual debilidad puede responder al patrón estacional y no exclusivamente a la nueva cuota.

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