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La industria frigorífica reducirá fuertemente la faena de manera de adecuar la demanda a niveles de oferta que siguen siendo bajos. 

El clima no ha permitido una rápida salida de animales desde verdeos y praderas en el invierno y seguirá limitando la oferta durante las próximas semanas. Desde el lado de la demanda, tras el retiro de los equipos kosher esta semana, se reducirá de forma significativa la faena de manera de lograr un nuevo equilibrio de mercado a precios más bajos.

A partir de la semana que viene varias plantas dejan de faenar. Las Piedras estará realizando obras en la planta y con seguridad desde mediados de la semana próxima estará suspendiendo faenas por un mínimo de una semana, más seguramente en el entorno de los 10 días.

Minerva quedará solo con actividad en Canelones, ya que a partir de la semana próxima se otorgarán las licencias al personal de las plantas de BPU y Pulsa. Por lo tanto, esta multinacional de origen brasileño, que cuenta con cuatro plantas de faena en el país, estará trabajando seguramente durante todo setiembre en una sola.

En el caso de MBRF, ayer se tomó la decisión de enviar al seguro de paro al segundo turno de frigorífico Tacuarembó, por lo que quedará inactiva. Esta planta no faenó dos semanas, la última de julio y la primera de agosto, luego estuvo trabajando el turno de menor actividad.

De los cuatro frigoríficos de MBRF en el país, los trabajadores de Inaler salieron de licencia en marzo y Colonia estuvo inactivo desde fines de febrero hasta principios de julio, luego de un acuerdo de reducción de personal entre la empresa y los trabajadores. 

La plantilla de Cledinor saldrá de licencia la próxima semana. La última faena será el próximo martes, por lo que MBRF quedaría trabajando en dos de sus cuatro plantas.

Desde otras empresas frigoríficas manifestaron que la idea es mantener la actividad, aunque se está haciendo difícil completar días de faena.

“Hasta hoy (jueves) pude completar dos días de faena de la semana que viene; no hay nada de oferta”, comentó a Informe Tardáguila un industrial.

Es un hecho, por lo tanto, que la faena se contraerá de forma significativa. La demanda busca encontrar un nuevo equilibrio con la oferta mediante una menor actividad y propone precios más bajos. “Hasta ahora no se hicieron negocios a los nuevos precios propuestos, es muy reciente”, dijo un intermediario. Agregó que factiblemente la semana que viene comience a confirmarse la baja.

En el anterior retiro de los equipos kosher en marzo, la industria tomó la misma decisión de reducir la actividad. En aquel momento el ajuste de los precios de los animales a faena fue significativo. El novillo especial de exportación bajó de US$ 5,70 el kilo a principios de marzo a US$ 5,10 tan solo tres semanas después. Luego subió de forma sostenida hasta retornar a los US$ 5,70 a fines de mayo.

Hay diferencias entre la situación actual y la de aquel momento. La expectativa es que la oferta siga siendo reducida por algunas semanas más. Aunque el tiempo mejoró, siguen dándose precipitaciones con frecuencia, lo cual dificulta la utilización de verdeos. Los intensos fríos habrán quedado atrás, pero se precisa de algunas semanas para que los animales lleguen a peso de faena.

Desde la industria un comprador de hacienda estimó que faltan “un par de meses” para que comience a aparecer más oferta.

Setiembre transcurrirá con niveles de faena muy bajos, tentativamente entre 140-150 mil cabezas. El año pasado se procesaron 178 mil vacunos, por lo que la caída anual, lejos de achicarse —como se esperaba— se seguirá ampliando.

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