La Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF) organizó —junto a Conaprole— su 4º jornada de riego denominada Tecnología y manejo de cultivos de maíz para altos rendimientos en su campo de recría de La Cruz.
La actividad de campo contó con distintas presentaciones desde los resultados de la SPLF con su proyecto en La Cruz, hasta la experiencia de dos productores de la zona a cargo del Ing.Agr. Ignacio Goicochea, y el LGA. Víctor Cabrera. El cierre estuvo a cargo del asesor privado y coordinador técnico de Regadores Unidos del Uruguay, el Ing.Agr. Santiago Arana.
Precisamente Arana dijo a La Lechera que hizo un breve repaso de la información tecnológica que ha recogido Regadores Unidos en el manejo de cultivos bajo riego en los últimos 13 años. El técnico indicó que uno de los principales desafíos que encuentra esta tecnología es la de estabilizar “altos rendimientos” productivos, “algo que el predio de la SPLF ha logrado”, destacó.
El asesor privado en riego señaló que experiencias como la del campo de recría de La Cruz son positivas para que los productores vinculados a la gremial “le pierdan el miedo” al uso del riego, una “práctica que es rentable y es beneficiosa para el sistema en general”.
Temas a corregir
Uno de los temas que desde hace un tiempo está sobre la mesa a nivel privado y de distintas gremiales agropecuarias es que aquellas empresas agropecuarias que tributan Imeba no pueden acceder a los beneficios que otorga la Comap (Ley de Inversiones) para invertir en riego. “Hay que trabajar para buscar una fórmula para que esos productores accedan”, planteó Arana.
Otro de los temas no menor en la zona de Florida es el acceso al agua, ya que la única forma de regar es por medio de represas. “Las represas eficientes se tienen que hacer en el mejor lugar, y no donde está el límite del padrón”, dijo el experto. Esto supone algunos obstáculos para muchos tamberos, porque no es sencillo encontrar zonas aptas para represas solo en su predio. Es que para hacer represas eficientes es vital tratar de mover el menor volumen de tierra posible para embalsar el agua. También hay otros escollos como que no es tan fácil sacar una parte de la plataforma de ordeñe para hacer un embalse.
En ese contexto, Arana planteó que la opción más viable que surge es la de un sistema de riego multripredial en una cuenca grande, que esté por fuera del predio del tambo, y que el agua pueda llegar a varios productores por medio de canales o tuberías.
“Hay que salir de la lógica de predios únicos y pensar en una lógica de cuenca”, sugirió el experto. Un tema que aquí también aparece como una barrera son los plazos de las expropiaciones de campos para hacer represas, ya que pueden demandar de 2 a 6 años por los plazos de la Justicia. A nivel normativo, la “servidumbre de agua es forzosa”, por lo que es obligatorio ceder el predio para ese fin. Según Arana, para que estos plazos puedan achicarse en un futuro, es “imprescindible la presencia del Estado” para que los potenciales proyectos de represas multriprediales puedan salir en un plazo razonable.
El asesor de Regadores Unidos se mostró optimista en que durante este período de gobierno de Yamandú Orsi se pueda avanzar en esa línea, ya que buena parte de la cúpula el gobierno ha reconocido públicamente la importancia de “promover el riego” en el país.
Regar pasturas
En diálogo con La Lechera el productor y asesor técnico, Ignacio Goicochea, hizo foco en su presentación en el rol del riego de pasturas. El experto indicó que, en sistemas más intensivos de producción de leche o carne, hay algunos factores a tener en cuenta a la hora de utilizar el riego, por ejemplo, para un cultivo de maíz. “Si ese maíz se pica y se hace reserva para silo, la dinámica de lo nutrientes cambia y el negocio se puede ver afectado”, explicó. Añadió que un maíz bajo riego puede dejar unos kg/ha 12.000, lo que deja un costo por tonelada producido de unos US$/t 120 o de hasta US$/t 150 para aquellos menos eficientes. Con una cotización del cereal sobre un eje de US$/t 230, se llega a un ingreso neto bajo riego de US$/ha 1.000. “Mi postura es que, en la lechería, con cosecha directa de pasturas bajo riego, ese margen se puede duplicar (US$/ha 2.000)”, aseguró Goicochea.
De todas formas, el tambero considera que, “dejando ese número para la planilla del Excel”, hay otros factores que también se deben tener en cuenta cuando se instala riego. “Hay uno de fondo y tiene que ver con la estabilidad del sistema y el reciclaje de los nutrientes”, señaló. Acotó que, para suelos más pobres, 100-120 de índice Coneat, esto se vuelve un “tema más relevante”, porque esos campos tienen menor capacidad de amortiguar los efectos de la extracción de materia orgánica y la falta de cobertura de los suelos cuando se pica un maíz bajo riego para reserva. “Si bien se pueden aplicar fertilización, no es lo mismo que hacerlo con la misma materia orgánica. Además, un maíz para silo extrae el doble de potasio y fósforo”, precisó.
Goicochea viene midiendo en sus predios el retorno que deja regar pasturas. Según sus datos, con riego se llegan a producir 20 toneladas de materia seca/ha, con una cosecha directa de las vacas que está entre 12-13 kg con algo de reservas. Eso deja la tonelada de materia seca, fardo o silo pack, en US$ 50 la tonelada. “Es un kilo de pasto más valioso que el kilo de maíz. Si bien tiene menos energía, tiene más proteína y eso es difícil de conseguir. Esto es lo que hace que convertir ese pasto en leche tenga márgenes superiores a los de un cultivo”, dijo el experto. Otras de las ventajas y eficiencia a la hora reponer gramíneas tienen que ver con la duración de las pasturas. Por ejemplo, hay festucas bajo riego que ya llevan más de 10 años de producción. También se produce un ahorro en la aplicación de fertilizantes y con agua en la parcela se da una mejor recirculación de los nutrientes (la bosta de la vaca queda en la pastura y no en una playa de comida).
El productor precisó que eso no quiere decir que haya que escoger entre regar pasturas o maíz, porque esa decisión debe tomarse en función de cada sistema de carne o leche. “Hay sistemas donde regar maíz puede agregar más valor. Lo mismo pasa con otros que riegan pasturas”, acotó.
Según Goicochea, el costo total de regar pasturas en un tambo es de unos US$ 0,35-0,36 por litro de leche versus un precio de US$/lt 0,40, lo que determina un margen neto de 4 centavos. En tambos bajo riego se llegan a producir lts/ha 22 mil. “Podés obtener un ingreso neto por hectárea de US$ 1.650 contemplando toda la plataforma de ordeñe (se riega aproximadamente el 50% del área)”, indicó.
El cambio positivo para el manejo de La Cruz
El campo de recría de La Cruz de la SPLF cuenta con un equipo de riego desde hace 6 años. El diseño contempló 3 centros, totalizando un área bajo riego de 120 ha. En la actual zafra de verano se implantaron 45 ha de maíz NK 842 híbrido con el objetivo de producir t/ha 13,5 toneladas corregido a 14% de humedad. La siembra se realizó el pasado 25 de octubre con fertilización individual por surco. “El manejo del agua es clave para definir cuándo regar en el ciclo del cultivo”, explicó a La Lechera el gerente general de la SPLF, Ing.Agr. Andrés Barreira.
Añadió que el riego le dio al campo de La Cruz “estabilidad productiva” y un aumento de la productividad de más del doble en los últimos seis años versus un cultivo tradicional en secano. “También nos dio certeza para la toma de decisiones en el manejo del campo de recría”, valoró Barreira.
El gerente de la SPLF consideró que a los productores lecheros el riego le podría dar la certeza de los resultados que van a tener en materia de producción sea cual sea la situación climática.