Por Rafael Tardáguila, desde Florida

Diego Madini tenía un diagnóstico: no estaba aprovechando bien el pasto. También tenía un foco definido: una buena gestión y el control de costos. Dado que el pasto es el alimento más barato, el productor lechero del sur de Florida se trazó como objetivo mejorar el manejo del pasto, de manera que llegase a ser 50% de la estructura de la alimentación de las vacas, utilizando esta herramienta para mantener costos de producción controlados.

Con ese objetivo, Madini, la quinta generación de productores lecheros en el tambo fundado hace 80 años, se lo compró a su padre en octubre de 2020 —aunque está a cargo de la empresa desde 2006— y a partir de la primavera pasada se embarcó en un proyecto del INIA que tiene como objetivo, justamente, hacer un mejor aprovechamiento de las pasturas.

Madini fue el anfitrión de una reunión organizada por la Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF), el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y Conaprole a la que asistieron unas 120 personas. Fue la sexta Jornada de Pasturas y se denominó “Aprovechando la primavera para bajar costos”.

“Trabajando el plan de costos de Conaprole y analizando los resultados de la empresa, veíamos que el aporte del pasto en la dieta no era del todo bueno y queríamos potenciarlo, de manera de tener una mayor participación del pasto en la dieta de las vacas”, explicó Madini a La Lechera. Lo que fallaba, desde su punto de vista, era fundamentalmente el manejo diario del pasto, su gestión.

Santiago Fariña, investigador de INIA, participó de la jornada y contó a La Lechera que Madini “se involucró en un proyecto que INIA está llevando adelante para sistematizar la toma de decisiones en pastoreo; en definitiva, es tener alguien de fuera del equipo que, cada 15 días, mide la disponibilidad de pasto de todo el campo y decide, en base a ello, cuánto pasto es para las vacas y cuánto para reservar”.

En el caso de este predio, se fijó un objetivo de 850 kilos de pasto por hectárea. Quincenalmente se proyecta cuánto pasto crecerá y se toma la decisión de cuánto se le debe dar a las vacas. Por ejemplo, el stock de forraje en la última medición era de 763 kilos por hectárea, cerca de 90 kilos por debajo del objetivo. Se proyectaba un ingreso diario de Materia Seca al sistema de 3.612 kilos. Si las 240 vacas que tenía en pastoreo se comían todo el crecimiento, el consumo debía ser de 15,05 kilos diarios de Materia Seca por vaca. Sin embargo, dado que el stock de forraje estaba por debajo del objetivo, se decidió darles 13 kilos de pastura por animal y complementarlo con 6,1 kilos de concentrado y 0,7 kilos de reservas, y así llegar a un consumo total de Materia Seca de 19,8 kilos diarios. De esa manera, al finalizar la quincena, el stock de pasto habría crecido a 792 kilos, más cerca de los 850 que se tienen como objetivo.

Fariña lo explicó de la siguiente manera: “Se establece un stock promedio objetivo de pasto, que en este caso son 850 kilos. A partir de allí se atan todas las decisiones. Si el stock de pasto está creciendo mucho, se les da más pasto a las vacas y si está creciendo poco, tiene que alimentar las vacas con reservas”. El investigador explicó que se trata de un procedimiento sencillo; “la medición del campo se hace en dos horas”, afirmó.

Por su parte, Madini dijo que “el objetivo es superar los 5.500-6.000 kilos de Materia Seca en la plataforma. Estábamos en 4.800, aproximadamente. Ese era el primer paso que esperemos lograr este año. El año pasado, el primero en que se comenzó a implementar este sistema, sufrió el impacto negativo de la sequía en la primavera, con tasa de crecimiento en plena primavera que eran más acordes a las de invierno. Eso no permitió que se llegara”.

Madini “se involucró en un proyecto que INIA está llevando adelante para sistematizar la toma de decisiones en pastoreo”

El año pasado, el primero en que se comenzó a implementar este sistema, sufrió el impacto negativo de la sequía en la primavera

 

Gasto inteligente

En varias ocasiones durante la recorrida Madini enfatizó en el cuidado de los costos. “Trabajo con una cultura de bajo costo, pero eso no implica no gastar, sino gastar bien. Yo lo llamaría gasto inteligente”, afirmó.

Por ejemplo, algo en lo que invierte es en buena genética. “Enfatizamos que las vacas sean eficientes, que estén varios años en el tambo. Que la inversión de la recría se licúe en 3-4 años con la vaca en el tambo”, expresó. También cuida mucho que sean animales “saludables, no tengan mastitis, ni rengueras”. El predio es largo, las vacas llegan a pastorear hasta a 3 kilómetros del tambo, por lo que las caminatas diarias son extensas. “Todo esto también aporta a la cultura de bajo costo porque se gasta menos en insumos veterinarios”, expresó.

Otro de los gastos inteligentes en el predio es el uso de la urea, que es bastante intensivo. Después de cada pastoreo aplica 70-80 kilos de urea azufrada. “Gastamos bastante en urea, pero al igual que en el caso de la genética, lo intentamos hacer de forma inteligente por su alto costo”, dijo el productor.

 

Los mejores resultados económicos

El predio es de escala mediana, con una carga intermedia. La decisión de Madini fue no aumentar la carga, porque se siente cómodo con ella, y se propone un margen de mejora en producción individual que no es muy alta, llevándola de alrededor de 20 a 22 litros por vaca. “No es que quiera captar el mayor potencial, sino que se siente cómodo trabajando de esta manera, teniendo control de los distintos procesos. Sabe que con este sistema tiene un buen ingreso”, explicó Fariña.

De hecho, el predio nunca tuvo resultados económicos negativos, a pesar de los momentos difíciles por los que atravesó la lechería.

Fariña comentó que Madini es “muy prolijo en la gestión económica-financiera, con los mejores resultados del grupo CREA que integra (Palo y palo)”.

Los últimos números son elocuentes. Obtiene US$ 10,89 diarios por vaca en ordeñe. Con un costo de alimentación de US$ 3,14 por vaca, le queda un margen de alimentación de US$ 7,76.

La Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF) incorporó un nuevo servicio con la medición de pasturas y gestión de pastoreos en convenio con la firma OliviaAgro, que ya está trabajando en distintos predios.